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En este caso la suerte no va por barrios, ni la desgracia. Afecta a buena parte de la capital ourensana y es el quebradero de cabeza de muchos conductores. Los parches sobre parches en boquetes, desniveles, roturas de firme y levantamientos de adoquines dejan una ciudad difícil de transitar, además de poco segura. La lluvia de este otoño ha agravado la situación de algunos puntos y ha dejado al descubierto baches y socavones.

No se salvan ni las vías de entrada y salida. Todo el recorrido por Marcelo Macías se realiza a base de saltos e incluso, en su primer tramo en la zona de O Posío, un gran agujero obliga a los vehículos a desviar su marcha o a meter de lleno la rueda en el boquete. Esta vía, de titularidad autonómica, es una de las que más trafico soporta durante el día y las reclamaciones de los vecinos han sido muchas durante los últimos años. Más de un empresario ha protestado, ya que los socavones con agua (en días de lluvia) cerca de las aceras obligan a los peatones a cruzar de calle, con el perjuicio que supone para los comercios. Ayer mismo actuaron en la vía tapando parches con parches.

También en la zona de Os Remedios, en las rotondas y en los pasos intermedios, la conducción se hace difícil, con zonas de asfalto levantado y parches hundidos que forman desniveles. En el centro de la capital la situación es similar sobre todo en las calles que están adoquinadas. Circular por Valle Inclán o Bedoya, por ejemplo, es un ejercicio de contención sobre el asiento del vehículo. Lo mismo ocurre en A Saínza en diferentes tramos. Siempre en zonas que ya han sido parcheadas: o se han hundido o el firme se ha levantado.

En el perímetro rural más de lo mismo. La zona de Rabo de Galo es un ejemplo. Y, en concreto, la calle Carballo. Aquí el firme es oscilante y los agujeros se multiplican en toda la vía. Las reclamaciones por el estado de las calles de la ciudad han sido una tónica generalizada de las asociaciones de vecinos en los últimos años. Manuel Mosquera, presidente de Limiar, señala que en más de una ocasión se ha pedido al Concello el arreglo de las calles y que, por lo menos, se vaya solucionando en las zonas más conflictivas o peligrosas para los conductores y peatones, aunque sí demandan un plan global. «Por ejemplo, desde el verano estamos esperando que se licite la obra de Marcelo Macías de la Xunta, pero el Concello podría hacer por lo menos lo urgente», dice.

«La gente protesta»

Lorinda Fernández, presidenta de la agrupación Miño, que aúna a los vecinos del perímetro rural señala: «Esto son baches tras baches y parches tras parches. Ahora, además, empieza a llover y hay zonas muy peligrosas. En algunos sitios, también, pusieron arena sobre los baches para que asiente y ahí quedó». Fernández es muy crítica con el gobierno municipal y apunta que muy pocas cosas se han hecho para arreglar la ciudad y la situación en la que se encuentran las calles es un claro ejemplo de la dejadez. «La gente se queja mucho porque ve que no se arregla nada», apunta.

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«Esto son baches tras baches y parches tras parches»