La UD y el hijo inesperado


La UD Ourense nació en una grada de O Couto en un verano del 2014. Fue, no cabe, duda un alumbramiento inesperado. Tras la desaparición del CD Ourense nadie contaba en la ciudad con que los aficionados huérfanos de equipo se unieran para dar vida a un proyecto deportivo que cinco años después se ha consolidado en la Tercera División. Lo de la UD fue algo así como ese hijo inesperado que sorprende a un matrimonio con la parejita de niño y niña y con el piso de tres habitaciones, con su correspondiente hipoteca, recién comprado. Imagínense, siguiendo la metáfora, que los padres ante ese nacimiento con el que no contaban en vez de afrontar el nuevo escenario y de buscar acomodo al nuevo retoño optan por montar un calendario mensual en el que mandan al niño una semana con los abuelos, otra con los padrinos, una tercera con la voluntariosa tía que siempre está dispuesta a echar una mano y la cuarta con los otros abuelos. Pues en esas anda la UD. Fernando Currás y los jugadores llevan una pretemporada más de peregrinación por campos de la ciudad y la provincia. Sin ir más lejos, en lo que va de verano entrenaron en Os Remedios, Santa Cruz, Oira y Xinzo. Para la semana, todavía no lo tienen claro. Eso sí, que no cunda el pánico que el concejal de Deportes asegura que igual esta temporada llega la solución con nuevas infraestructuras. Con lo fácil que hubiera sido sentarse todos los clubes de la ciudad y repartirse las instalaciones municipales en función de criterios objetivos. Igual que a ese padre del ejemplo le tocó remangarse y montar unas literas.

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