Es curioso que ahora que estamos en plena sobredosis electoral, y perdonen que mente el asunto en plena jornada de reflexión, a los empresarios ourensanos les dé sarpullidos pasar por las urnas. Es curioso que un colectivo en el que, a la vista está, hay voces y proyectos discordantes, unos y otros quieran de cara a la galería mantener una imagen de unidad. Y digo yo que está bien eso de que el mensaje de los empresarios debe de estar unido y que sí todos reman en la misma dirección su voz será más fuerte para reclamar y ser atendidas sus exigencias. Pero, no será mejor que haya un proceso electoral con programas y candidaturas confrontadas y que el empresariado elija lo que consideren lo mejor. Ya habrá tiempo después para tender la mano y para lograr amplios consensos e integraciones. Desde luego, será mejor eso que no estar cuatro años tramando en la sombra y buscando formas de poner la zancadilla a alguien con quien no comulgas. La patronal ourensana se enfrenta a un momento crucial. La figura que había logrado consenso y estabilidad ya no está y ahora toca que entre todos pasen página y elijan al mejor representante posible para sus intereses. Desde luego, su mensaje no debería debilitarse porque hubiera una cita electoral con una, dos o tres candidaturas. Otra cosa, es que de ese proceso electoral provoque rencillas y enfrentamientos como sucedió en el pasado, pero eso está en la mano de quien se presenta y de quien gana y pierde la cita. En definitiva, que la actualidad de la provincia seguirá durante unas semanas pendientes de unas urnas y no solo de las que se abrirán el domingo.