Teatro sin límites ni barreras

Ocho compañías internacionales participarán este año en la muestra universitaria de Ourense


ourense / la voz

La Mostra Internacional de Teatro Universitario (Miteu) es joven y experimentada a la vez. Autóctona e internacional. Por su vigesimocuarta edición pasarán compañías teatrales llegadas de México, Costa Rica, Nicaragua, Chile y Portugal que estos días descubren la bambalinas de Ourense. Se consolida, edición tras edición, como una muestra sin barreras o límites.

El martes fue el turno del grupo Armazém Aério -originario de Lisboa- que presentó su último espectáculo circense, de acrobacias e inclusivo bajo la dirección de Edson Carvalho. La piel que hay en mí es la puesta en escena con la que sus quince intérpretes -con diferentes capacidades físicas y psíquicas- y técnicos se estrenaron en el festival de teatro. «Es la primera vez que participamos. Conocimos la muestra porque hace algo más de un año, más o menos, entró a formar parte de nuestro grupo la actriz ourensana Alba Núñez. Este último espectáculo era perfecto para el Auditorio y nos pareció buena idea probar suerte, así que mandamos nuestra propuesta y nos aceptaron», admite Carvalho minutos antes de emprender el viaje de vuelta a la capital lisboeta.

Llegaron el domingo -con todo el equipo técnico de telas, trapecios, otros aparatos para acrobacias y el personal técnico e interpretativo en dos furgonetas de nueve plazas- y se marcharon este miércoles. «Tenemos que dar a conocer el festival en Portugal porque es muy grande y con muy buenas condiciones técnicas. Nosotros no somos una compañía universitaria y nos basamos mucho en el baile y las acrobacias en nuestros números. A veces en Portugal nos encontramos con impedimentos técnicos que nos dificultan el trabajo. Los profesionales con los que hemos contado en el Auditorio han sido increíbles y las capacidades del espacio también. En otros lugares nos tropezamos con restricciones», destaca con especial énfasis el director del espectáculo.

Durante sus cuatro días en la ciudad no todo han sido ensayos para su puesta de largo; también han podido hacer turismo y conocer los rincones más característicos. «Nos vamos con sensaciones agradables de aquí. La comida es increíble y es una ciudad muy conectada con la naturaleza. Nosotros hacemos un esfuerzo físico importante durante la actuación y la última mañana la dedicamos a visitar las termas. Han resultado ser medicinales porque nos marchamos como nuevos», cuenta riéndose Carvalho.

En el lado opuesto -en cuanto a repetición y origen de procedencia- está el grupo de teatro de la Universidad Pública de Navarra. «Nosotros participamos desde hace nueve o diez años de forma continuada en la Miteu. También acudimos a otras muestras, en total unas diez o doce por la zona más cercana a Navarra, pero este festival universitario para mí es el más relevante del norte de España. No me atrevo a decir que de todo el país porque desconozco lo que se esconde por el sur. Pero puedo decir que en Pamplona a Ourense se la conoce por las termas y por la Miteu», confiesa el director del grupo, Óscar Orzaiz.

Esta compañía descubrió el festival ourensano a través del grupo teatral universitario de Zaragoza, que ya había participado. «A lo largo de estos años nos hemos hospedado en diferentes albergues y hoteles y siempre nos hemos ido con buen sabor de boca. Y como nos desplazamos desde tan lejos intentamos alargar un poco el viaje. Nos parece que esta ciudad tiene muchos encantos poco promocionados. En esta ocasión estaremos cuatro días aprovechando que el miércoles es festivo», explica.

El grupo de navarra lo conforman estudiantes de diferentes carreras y edades que van desde diversas ingenierías hasta alumnos de Enfermería, Economía, Magisterio o Trabajo Social. «Este año la verdad es que se han apuntado perfiles muy diversos y eso los enriquece más todavía a la hora de trabajar entre ellos», argumenta Orzaiz con vehemencia y la experiencia de haber dirigido la compañía durante años.

«El teatro como actividad fuera del aula les sirve para perder miedo, vergüenza a expresarse en público y a trabajar en equipo», afirma con rotundidad el director del equipo que representó el jueves en el Teatro Principal la obra Algún amor que no mate, de la escritora Dulce Chacón, que introdujo a los espectadores en la historia de una mujer que sufre malos tratos y que vio la luz en el año 1996.

Hasta el 11 de mayo participarán más de quince grupos distintos y cada noche, tras las funciones, habrá un punto de encuentro para compañías y espectadores en el Café Auriense.

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