Y todos fueron Penélope


El entusiasmo de los socialistas ourensanos recordaba al término de la jornada electoral a aquella Penélope Cruz de la ceremonia de los Oscar en el año 2000. «Peeeeeeedro». Y es que está claro que los buenos resultados que el PSOE cosechó en la provincia -pero sobre todo en la ciudad- se los debe a la franquicia del presidente del Gobierno. Poco han importado las crisis internas del partido en Ourense, que pivotaban en realidad sobre los comicios municipales, o que la cabeza de lista al Congreso fuese prácticamente desconocida fuera de O Carballiño. En este mundo de consumismo en el que vivimos, la marca es la marca. A ella se van a encomendar en el mes que les queda por delante: ya de coger la ola, permanecer sobre la cresta.

Se suele decir que en las noches electorales todos ganan por ese empeño que ponen los políticos en ver su botella medio llena. Pero donde no había cuerpo de jota era en la sede del PP, donde costó digerir los resultados, por mucho que fueran mal de muchos. A Baltar, acostumbrado a celebrar las elecciones como las Champion, le costó salir a la palestra. No era para menos: los números son los que son. Él, que lleva meses echando cuentas e intentando ponerle el candado a la Diputación, se tuvo que enfrentar a la realidad, al igual que el alcalde de la ciudad, Jesús Vázquez, al que solo le queda confiar en que en las municipales se vota de otra manera.

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