«Antes de la Guerra Civil, mi padre ya me transmitía ideas progresistas»

Carmen Rodríguez, de 96 años, fue la primera mujer que se afilió al PSOE en la ciudad de Ourense


Ourense

Carmen Rodríguez ha sido pionera en tantas cosas que lo que sorprende de ella es, precisamente, la tranquilidad con la que hace memoria y lo relata. Tiene 96 años y, salvo pequeñas temporadas de seis y siete meses viviendo en Barcelona, el resto los ha pasado en Ourense. Toda su infancia y adolescencia residió en Santa María de Abeleda, donde nació en 1923. «Es mi pueblo, mi casa, de donde vengo. Tengo recuerdos muy nítidos entre los caminos de Abeleda y las fiestas de cada verano», explica emocionada, mientras, irremediablemente, al hablar de su tierra natal vuelve a los brazos de su padre, a sus consejos, al cariño inconmensurable y la transmisión de valores. «Yo a mi padre lo adoraba y todo lo que él pensaba me valía de ejemplo», cuenta Carmen.

Era la única mujer de cinco hermanos y eso se notó de manera evidente en el trato que percibió de su progenitor. Mientras su madre adoptaba un papel sumiso y casero, sin poder de decisión y sin intención de cambiarlo, su padre le inculcó la base del pensamiento político que Carmen mantiene aún hoy en día. «Siempre sentí ser de izquierdas. Antes de la Guerra Civil, mi padre ya me transmitía ideas progresistas. Cuando yo era pequeña, frente a la casa de mis padres vivía el zapatero, que claramente era de derechas, y desde entonces me di cuenta de que mi padre a ese vecino no le quería bien, tenían una relación cordial pero diferían en todo», así explica cómo le entró el gusanillo del socialismo y continúa: «Crecí con los ‘¡Viva la Revolución!’ de la Guerra Civil. En aquel entonces, me tocó hacer el servicio de limpieza del cuartel y vi muchas cosas». La semilla fue aumentando año tras año hasta que, unida ya a su segundo marido y gran amor de su vida, Juan Antonio Dopazo, se afilió al PSOE, convirtiéndose en la primera mujer socialista de la provincia.

A lo largo de su vida, Carmen ha experimentado de todo, de forma pionera, valientes, fuerte e independiente, por eso mismo es curioso cómo uno de los dejes más característicos en su dialéctica es el «antes de Juan» y el «después de Juan». Un hombre como epicentro de la mayor parte de la vida de esta mujer extraordinaria. En ese «antes de Juan» pasaron muchas cosas. Se enamoró muy joven, con tan solo quince años, en una historia que cerraron sus hermanos a la fuerza pocos años después. Ahí llegó su primer marido, con el que también a la fuerza se vio obligada a casarse a los veinte años. Algo que empezó mal para acabar peor aún. En ese momento se quedó embarazada y nació Carlos, el único hijo de la socialista, y precisamente por él, para protegerle, decidió poner punto y final a su matrimonio. Harta de menosprecios, mentiras y malos tratos solicitó en 1946 y por primera vez en una mujer en Ourense, la separación legal de su marido. «Fue un camino muy duro hasta conseguir la anulación porque no hay que olvidar que gobernaba Franco» relata la de Abeleda y añade: «Las gestiones tardaron años, primero conseguí la separación de cuerpos y bienes, después el divorcio y por último la anulación. Lo conseguí gracias a que peleé todo lo que pude, había factores que hoy serían decisivos a la hora de conceder la anulación, pero en mi caso solo se tuvieron en cuenta las mentiras con las que me engañó antes de casarnos. Él era analfabeto pero compraba el periódico cada día, por ejemplo».

Mientras esperaba la anulación y reconstruía su camino, su hijo se encaprichó de un pastor alemán con el que jugaba en el parque de As Mercedes y ella se fijó en su dueño, quién más tarde se convertiría en su esposo, el socialista Juan Antonio Dopazo. Viudo de una mujer a la que fusilaron para castigarlo por sus ideas, pasó doce años en la cárcel con su hijo y cuando salió mantenía la cabeza intacta para el progreso y para el amor. Tenía 23 años más que ella, pero el resto de sus vidas las pasaron juntos, siendo como un padre para el pequeño Carlos. Lo compartieron todo, una casa en el lateral de As Mercedes, la zapatería Juycar -Juan y Carmen-, la defensa y permanencia en el PSOE y más de 50 años de vida en común.

«Aún guardo fotos junto a Felipe González y cartas suyas»

Carmen sabe que, a pesar de que el pensamiento progresista en ella viene de familia, fue con su marido Juan Dopazo, con quién más ideas compartió. Fueron los primeros afiliados del Partido Socialista en Ourense. «Realizábamos citas ocultas con personas como el alcalde de A Coruña en aquellos años. Juan y yo íbamos siempre separados y quedábamos en casa de unos o de otros», explica. En esas citas clandestinas debatían y tomaban decisiones sobre cómo avanzar en sus días. «Aún guardo fotos junto a Felipe González, nos llevábamos de maravilla y por eso mantuvimos una amistad durante años a través de cartas», afirma Carmen. Fue presidenta del PSOE en Ourense pero asume que nunca quiso dedicarse a la política exclusivamente porque dice: «Sé hasta donde llego y lo que puedo hacer, a mí me gusta la política y la transmisión de valores acertados de una generación a la siguiente, pero no como algo a lo que dedicarme profesionalmente».

Y así lo ha hecho. Ahora tiene tres nietos que son en sus propias palabras, «mi mayor felicidad». Todavía dedica sus días a arreglar el mundo, ahora ya sin Juan, pero no descansa en la idea de transmitir el verdadero socialismo de corazón.

DNI. Su rincón.

Quién Es

DNI. Carmen Rodríguez nace en septiembre de 1923 en Santa María de Abeleda, una parroquia de la localidad de A Teixeira en Ourense.

Su rincón. Elige la Plaza de las Mercedes, precisamente por el edificio que hay en el lateral de la avenida de Buenos Aires, donde vivió más de diez años junto a su marido, Juan Antonio Dopazo López.

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