Adiós, falocentrismo


Ourense / La Voz

Aristóteles dijo, textualmente, que la mujer es un hombre incompleto. Santo Tomás de Aquino, que somos un error de la naturaleza «que nace de un esperma en mal estado». Luego llegó Lutero para apostillar que los hombres tienen hombros anchos y caderas estrechas y que están dotados de inteligencia, mientras que las féminas tienen hombros estrechos y caderas anchas «para tener hijos y quedarse en casa». Francisco de Quevedo no quiso ser menos y se apuntó a la fiesta falocentrista espetando que «las gallinas ponen huevos y las mujeres, cuernos». Schopenhauer intentó darle un giro poético a los menosprecios escribiendo que «la mujer es un animal de pelo largo y pensamiento corto». También la Biblia y el Corán sentenciaron que nacer con útero implica tener que obedecer al marido y dejarse dominar. Santiago Abascal -de un fuste intelectual quizá más discutible que el de los anteriormente mencionados- dijo textualmente: «Quiero una ley que proteja a mis hijos de la denuncia falsa de cualquier desaprensiva». Pablo Casado cree que alguien debería explicarnos lo que llevamos en nuestro interior cuando nos quedamos embarazadas, porque nosotras somos de cerebro obtuso, o qué sé yo. Rivera tampoco se libra de soltar perlas, pero se me acaban los caracteres de la columna. Con tanto iluminado necesitaría dos de estas. El caso es que después del 8M en las calles de Ourense, huele a bastante abstención en las municipales con candidatos que no se desmarcan de las posiciones machistas de sus partidos. No podrán negar que ya estaban avisados.

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