Anestesiados


Decía el sociólogo Zygmunt Bauman en una entrevista a sus 90 años que es falso que la felicidad signifique una vida sin problemas. «Una vida feliz es superar los problemas y resolver las dificultades». Lo que ocurre es que a veces las dificultades inherentes al ser humano pueden verse ampliadas por unas administraciones que cuantifican en números sin rostro -deshumanizando las soluciones-. Yolanda Forero y su marido José Luis Basalo lo saben de primera mano.

Él tiene cáncer y ella lo padece. No es un padecer físico, sino relacionado con lo sentimental. Llevan siete meses esperando a que suene el teléfono para que les asignen una cita. La enfermedad parece estar controlada, pero el oncólogo marcó que con carácter preferente -esto es lo inmediatamente anterior a una urgencia- a él se le realizase un TAC para confirmarlo. Necesitamos pruebas para desterrar las suposiciones y el miedo.

Además de poner la reclamación correspondiente ante la evidente demora, acudieron a la prensa para saber qué estaba ocurriendo, para obtener respuestas. Atención al Paciente no les contestó y cuando empezaron a preguntar por los pasillos, comprobaron que como ellos hay muchos más: sin pruebas y con hasta seis reclamaciones y sin contestación.

La Sanidad, en general, está al límite. Los médicos de Atención Primaria y los facultativos de los PAC llevan meses pidiendo más medios y personal. Porque a todos nos gusta que nos atiendan bien cuando estamos mal. Sin embargo, parece que solo nos quejamos de palabra. Está claro que necesitamos médicos para todo menos para que nos anestesien.

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