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Conselleiro

pepe seoane DIAGONAL

OURENSE

28 sep 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Es tiempo de vendimia. Afloran en estas semanas diferencias y disputas recurrentes en cada zona productora. Que si aquí suben los rendimientos por encima de lo razonable, es decir, consienten en producir más de lo que la calidad recomienda; que si surgen vagas amenazas con denuncias por la entrada de uva foránea, ligadas siempre, lo que son las cosas, a la reivindicación de precios dignos para la uva de casa, aunque sea la de inferior calidad, dicho sea lo de calidad como mero recurso; que si allá las inspecciones, vaya, que son un coñazo; o que si la perspectiva, casi siempre la misma: habrá más o menos volumen, los daños serán siempre muy localizados, pero la calidad, sanitaria y general, siempre será excelente. Y bla bla bla. Lo natural. Predecible. Al final habrá más cosecha de la que veían los pesimistas e irá con lo que sugieren los optimistas. Así una y otra vez. Todo era previsible y todo discurría sin excesivos sobresaltos, hasta que el presidente de la Xunta decidió nombrar conselleiro de Medio Rural a un hombre vinculado al sector vitivinícola, lo cual, de entrada, debería sonar bien. En la comarca de O Ribeiro, que es donde tiene sus raíces, es un peso pesado, un influyente que, sin necesidad de salir mucho en las fotos ni explotar las redes sociales, al modo tradicional y con los pies en la tierra, ha sabido impulsar negocios sin hacer excesivo ruido. Aparentemente, digamos, el actual estilo del consello regulador del Ribeiro, tras las recientes elecciones, no es el suyo. Acaba de llegar, pero ya asoman apuestas sobre la disposición de tirios y troyanos, si flexibilidad o rigidez. Del futuro ya se hablará después.