Obras poco oportunas


Quien más o quien menos tiene un conocido de otra ciudad que en alguna ocasión le ha preguntado cómo tiene que hacer para ir a las famosas termas de Ourense. Esas de las que todo el mundo que las prueba, quiere repetir. A mi me ocurre con relativa frecuencia, especialmente durante los meses de verano y entre mis recomendaciones sobre a cuál de las privadas ir -es una opinión personal y no tiene mayor trascendencia ya que ambas están estupendas- siempre recomiendo acudir a la zona en el tren de las termas; sí ese que todos conocemos como chuchú. Más allá del encanto que pueda tener el recorrido, de esa manera el visitante se evitará el trastorno de buscar donde aparcar en la zona termal. Años después del bum del termalismo en Ourense, los accesos y los aparcamientos en estos espacios siguen siendo una asignatura pendiente. Cierto que se ha mejorado en la señalización en los últimos tiempos pero los caminos de entrada a la zona siguen teniendo deficiencias, especialmente en la margen derecha del río Miño. A los problemas habituales, los turistas que lleguen durante lo que queda de mes de agosto tendrán que sumarle las obras que ejecutan Concello y Diputación para mejorar uno de los caminos. No es la primera vez que se retoca el acceso desde Casardomato y, me temo, que no será la última. La solución que se busca evita el asfaltado y, por tanto, no puede ser más que un parche. Más allá de la idoneidad o no de los trabajos, seguro que todos coincidimos en que no es el mejor momento para ejecutarla, en plena temporada alta.

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