Historia de una escalera

tareixa taboada OURENSE

OURENSE

IAGO CORTÓN

Los viajes inciertos de Natalia Regueiro se exponen en el Espacio Shangri-La

04 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«Da tu primer paso con fe, no necesitas ver toda la escalera, sólo dar tu primer paso». Luther King.

El fotógrafo Plácido Rodríguez, presenta en el espacio dedicado al arte del restaurante vegetariano Shangri-La, que dirige y alimenta con la impronta de su magnética personalidad, la exposición Travellings, de la fotógrafa Natalia Regueiro, con motivo del Outono fotográfico y hasta final de año.

La muestra revisa el tema de escalera como metáfora de vida, viaje y tránsito. Escaleras descontextualizadas de su entorno, imágenes fragmentadas que en los límites de la simulación son reconstruidas por el espectador y reinterpretadas, multiplicando su significado en relación a las distintas miradas inducidas por la fotógrafa a través del buscado encuadre del plano expuesto que cobra autonomía en identidad propia. Hay escaleras de rápido ascenso, otras son de bajada. En la escalera de la vida hay quien sube los peldaños de dos en dos, los que se precipitan hacia el abismo del final rápidamente, los que se deslizan por el pasamanos y quienes lo hacen despacio agarrándose a él. Hay quien necesita mirar desde arriba para ver que hay otros abajo y sentirse por encima, los que se tiran por el hueco sin pensar, los que empujan porque tienen prisa por subir, los que tienen mil excusas para encontrar la salida más próxima.

Precavidos o ansiosos, solo se construye un tramo ascendiendo cada peldaño, con o sin barro en el tacón, aunque el premio de subir lleve implícito el camino que dejamos atrás, la carga de pasado y que el no ver el final nos recuerde el recorrido, con la ilusión de un final que quizá no sea el deseado.

La escalera es el tránsito, el éxodo, la travesía, el camino conquistado, el descubrimiento y enfrentamiento con uno mismo. Las fotografías de Natalia Regueiro abarcan espacios interiores deshumanizados y específicos, vacíos que se plantean como modelo expandido proyectando su imagen con múltiples lecturas.

Viaje a ninguna parte

Las alteridades del lugar en los significados y emociones que avivan la memoria suscitan un efecto simbólico que evoca la farsa de un recuerdo. La fotógrafa captura el instante en el que la luz, contrastada por el blanco y negro, extrema las posibilidades expresivas, condiciones en las que se experimenta con un foco expresivo y sombras de arista dura, natural, estroboscópica o fría que traslada la forma a una materialización del concepto mental y distancia el objeto de presentación de lo afectivo, independientemente de que su percepción active mecanismos psíquicos en el espectador y emocionales.

Implica, paralelamente, la muerte dialéctica sobre lo real sugiriendo un espacio tan infinito como incompleto, extraño, alienado «de grado cero», mediante una interiorización de la estructura de la arquitectura funcional, puente de tránsito humano, escaleras que comunican el principio con el fin, el trayecto, itinerario vital, arranque y final del camino, metáfora de la vida y sus esfuerzos, síntesis, esqueleto y estructura de una sociedad cambiante y urbana, apresurada, que desplaza en su anodina presencia su indiferencia más atroz, su desprecio por la naturaleza.

El viaje a ninguna parte recorrido por un medio artificial, aristado y complejo de diseño, funcional y deshumanizado, que alcanza el blanco puro con la complejidad de este efecto en el lenguaje fotográfico y que despliega una atmósfera de atemporalidad que remite a las imágenes de luz y espacio que emanan de las instalaciones de Olafur Eliasson, Turrell y Robert Irwin, la arquitectura utópica de Buckminster Fuller o las magníficas fotografías de infinitud trascendente en el paisaje de Natalia Figueiras.

Geometría en los no-lugares ideados como entorno postminimalista con carácter independiente. Espejo problemático del siglo XXI aséptico y anónimo. Formas laberínticas orgánicas, piramidales secciones. Tomar la parte por el todo. Disposición cinética para activar la mirada pasiva del espectador. Los elementos espacialmente expansivos se comportan como una naturaleza ordenada y racional contradictoria que despliega una conexión desconcertante entre experiencia individual y lo social.

Fábulas virtuales, una percepción del espacio y la subjetividad para las ruinas futuristas de la cotidianidad que asimila identidad y apariencia en una dualidad artificial. El uso que da a la imagen se argumenta entre la abstracción y la geometría, la oposición de contrarios en los recorridos, redes e imaginarios de inspiración constructivista y Bauhaus, imágenes sugestivas que estimularán su retina activado por los olores, colores y sabores del Shangri-La.