El día después de la festividad de San Martiño deja Montealegre lleno de basura
13 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.La tradición dice que cada 11 de noviembre los ourensanos suben en masa a Montealegre para cumplir con la tradición del magosto. Es una costumbre que se repite año tras año y que reúne a miles de personas en el monte durante la jornada. Son familias o pandillas que se mueven para disfrutar de un día de convivencia, en el que muchos optan por el churrasco mientras que los más cómodos prefieren el bocadillo. Y no suele faltar tampoco el alcohol. En cantidades importantes. Todo eso hay que moverlo, así que los magosteños suben con cientos de bolsas de plástico... que muchas veces no bajan. No son todos, claro, pero son un número importante los que optan por mostrar su lado más guarro.
La imagen del sábado era la de las pandillas y las familias disfrutando de la fiesta. La que ofrecía el monte ayer era la de la basura, con el terreno convertido en un gran vertedero en el que los gintónic todavía sin acabar compartían espacio con las bolsas de patatas, galletas y demás componentes del menú, esparcidas por el suelo. Es la otra cara del magosto, la que demuestra que la iniciativa del Concello de Ourense de pedir civismo a los participantes no funcionó. Tampoco los carteles que los Ecovigilantes de Franciscanas colocaron por el monte los días previos al sábado. Una vergüenza que ayer generó un gran revuelo en el Facebook de la edición de Ourense de La Voz de Galicia a raíz de un vídeo de Álvaro Vaquero en el que se podía ver el estado del monte. Cerdos fue el calificativo más utilizado entre los comentarios recogidos en la red social, en la que también había muchas alusiones a cómo ha ido involucionando la fiesta. En el pasado, el magosto era una fiesta en la que la gente se reunía con las pandillas, y aunque también se bebía (y mucho), la gente recordaba que la basura había que llevársela en lugar de dejarla tirada.
La labor de los voluntarios
Pero, ¿y una vez que está, qué va a pasar? Pues igual que fueron vecinos de Ourense los que la subieron, serán vecinos de Ourense la que la bajen; aunque no parece que vayan a ser los mismos. Según explica el edil de Medio Ambiente, José Araújo, hay un grupo de voluntarios que cada año son los que devuelven a Montealegre su mejor cara. Dice que el Concello actúa en los caminos públicos, pero que no tiene potestad para hacerlo en las fincas privadas. Porque hay que recordar que los magostos se hacen en terrenos que tienen dueño, que no cobran nada por la invasión que se produce en sus fincas cada 11 de octubre (es más, incluso ni se les pide permiso), y que en ocasiones afrontan los trabajos de limpieza necesarios para que su finca deje de ser un vertedero.
«É un tema que lamentablemente se repite ano a ano, que non é novo; por iso chamamos á concienciación cidadá para que a xente recollera», resalta el edil, que loa la labor que asociaciones ecologistas y juveniles realizan año a año para limpiar lo que otros dejan en el monte cada magosto. De hecho, desde los Ecovigilantes de Franciscanas aprovechaban el Facebook de este periódico para anunciar que saldrían de nuevo en los próximos días.
Y recalca que el Concello está limitado para poder hacerlo. «Como son fincas privadas, non podemos entrar a limpar. O magosto é unha tradicioón que a xente o que fai é acceder a unha finca que non é da súa titularidade, que non lle pide permiso ao dono... É unha tradición que se salta un pouco todo o que é a titularidade das fincas», señala. Dice que lo que sí hace el Concello es coordinarse con los que limpian para después ir a recoger las bolsas de basura acumuladas.
Todavía queda un fin de semana
La limpieza de las fincas no se hará, previsiblemente, hasta después del próximo fin de semana. Hoy es festivo en la capital, así que ya está todo más parado; y además es previsible que el día laborable sea aprovechado por algunos para volver al monte. Y todavía queda el próximo fin de semana, en el que también se esperan magostos en Montealegre.