Enseñando a vivir con una bolsa

El pasado año 137 pacientes ourensanos se sometieron a una ostomía

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ourense / la voz

El pasado día 1 de octubre se celebró el día mundial del paciente ostomizado, es decir aquellos que se han sometido a una resección intestinal y deben eliminar sus fluidos corporales hacia el exterior generalmente a través de una bolsa. El pasado año 137 ourensanos se sometieron a este tipo de cirugía en el CHUO, la mayoría (el 85 %) fueron de carácter temporal. María Rivero es la responsable de la consulta, vinculada a la de coloproctología, que ayuda a estos pacientes a adaptarse y convivir con esa nueva realidad. Ella es además la representante ourensana en el proyecto Gesto, creado por profesionales de la enfermería -que en Galicia reúne a 13 especializados en este aspecto en concreto- con el objetivo lograr una mejor asistencia sanitaria a estos pacientes que tienen que someterse a esa intervención a raíz de un cáncer de colon, recto, ano o vejiga, por enfermedad inflamatoria intestinal o por problemas ocasionados por obstrucciones o traumatismos.

-¿Cuál es la principal dificultad para estos pacientes?

-La mayor barrera es la mental. Es muy duro asimilar ese cambio en tu imagen corporal y en el día a día. Es difícil a cualquier edad, y depende mucho de la forma de ser de cada uno porque hay gente que siente que le cambia completamente la vida. De todas maneras no es lo mismo que tengas que afrontar este cambio con 40 años y con una vida activa desde todos los puntos de vista, desde el laboral al sexual, que con 80.

-¿Cuánto puede llevar a una persona saber manejarse con una ostomía?

-Nosotros empezamos a trabajar con el paciente en el momento mismo que le dan la noticia y el cirujano, o nosotros con él le explicamos cómo va a ser la intervención, le enseñamos una bolsa y cómo se hace para cambiarla. En ese momento, si está psicológicamente muy afectado y vemos que es necesario, se le deriva a una consulta con el psicólogo. Cuando se le opera, ya el personal de la planta en la que se le atiende y que va realizándole los cuidados le va explicando y, paralelamente yo también realizo con ellos y con el familiar cuidador varias prácticas para que sepa cómo hay que hacer la retirada y la colocación. El tiempo depende de muchas cosas. Si la persona que lo afronta con valentía posiblemente en poco lo hará sin problema; pero si se trata por ejemplo de alguien mayor con artrosis en las manos o dependiente, no va a poder manejarla. En esos casos los familiares asumen esa tarea. Lo que intentamos es que el paciente y el cuidador se familiaricen antes de salir del hospital. En ocasiones marchan muy pesimistas y cuando vuelven a revisión un mes después ya se ven más tranquilos y seguros.

-¿Cuál es el principal miedo?

-Principalmente hay un reparo a tocarse en esa zona, por si se hacen daño. Eso es algo que también comparte el cuidador. Y también es frecuente que tengan el temor a que se la bolsa se despegue o que se le note que la lleva.

-Este año el grupo del proyecto Gesto ha colaborado con un libro de alta cocina para ostomizados en el que está Pepe Solla. ¿Qué importancia tiene la alimentación en estas personas?

-La alimentación para un paciente ostomizado es importante tanto desde el punto de vista nutricional como para un correcto funcionamiento del estoma. Por ejemplo si tragan mucho aire, esos gases van a generar problemas porque van a hacer ruido al salir y la bolsa se llenará de aire. Algunos consejos que les damos es que mastiquen bien, que no hablen mientras comen y que no hagan comidas muy abundantes sino más ingestas al día con menos cantidad y masticando bien. También es importante beber agua, aunque sin gas, y les enseñamos a saber qué alimentos son menos recomendables porque son flatulentos y cuáles les van a ayudar a disminuir el olor, como la mantequilla, el queso fresco, el yogur... Pero dentro de digestivo hay dos grandes grupos: las colostomías, que son de colon y las ileostomía, en el íleon, la parte más baja del intestino delgado. Para estos últimos hay otras recomendaciones concretas ya que al no pasar ese alimento por el intestino grueso y hacer un tránsito más rápido pueden tener más riesgo de deshidratarse. Con ellos se hace una interconsulta con el servicio de Nutrición que se encargan de manejarles la dieta ya en el hospital y antes del alta les dan pautas incluso de preparación de los alimentos para evitar esos riesgos de desequilibrios nutricionales y deshidratación.

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