Paula Casado, la técnico de Cruz Roja que coordina este proyecto, explica que el programa se ha estructurado priorizando el bienestar del cuidador y colocando en segundo lugar las enseñanzas técnicas para ayudarles a afrontar las diversas tareas que suelen tener que acometer.
-¿Por qué lo organizaron así?
-Porque la parte emocional es, en estas personas, muy importante. Cuidar de un familiar que no está bien es un trabajo que limita mucho y una carga que acaba absorbiéndoles. De repente cambia su vida radicalmente, incluso dejan su trabajo y de relacionarse con su entorno. Centran su vida en ellos anulando completamente la suya. Es importante que esas personas aprendan que es importante tener también momentos para ellas y para cuidarse a sí mismos, porque si tú no estás bien mal puedes ocuparte de esa otra persona.
-¿Cómo ha sido la respuesta de los cuidadores ourensanos?
-Muy buena. Empezamos con una charla sobre cuidar al cuidador y vinieron una docena de personas; la siguiente fue sobre el manejo del estrés, enseñándoles técnicas de relajación y tuvimos 26. También hablamos en sucesivas citas sobre trastornos del sueño, algo también bastante común en quienes afrontan esta tarea ya que acaban acumulando tantas preocupaciones en la cabeza que no les permiten descansar. Y dormir es esencial para preservar su salud. También incorporamos talleres de inteligencia emocional, porque también es muy importante saber identificar las emociones para poder controlarlas y que no nos superen.
-¿Cuál es el principal escollo que hay que superar?
-Que se habitúen a pensar que no es necesario estar pegados las 24 horas al dependiente y que no va a pasa nada porque salgan a hacer una compra o a la farmacia o a tomar un café con una amiga, o a hacer algo de deporte o a un taller de pintura o de memoria. Cuidar la faceta emocional es para estas personas especialmente importante. Muchas no comentan lo que sienten en casa porque entienden que ya el resto de la familia también está viviendo la situación y les afecta. Creen que si cuentan sus dudas o sus preocupaciones están sobrecargando al resto. Se lo guardan todo para ellos. No hablan con nadie de lo que les angustia o de cómo se sienten.