La Alameda de los abuelos

José J. Vázquez TIRALÍNEAS

OURENSE

Nuestra Alameda, la de todos los ourensanos, es como una entrañable abuela, o abuelo, que para el caso es lo mismo. Está ahí, impertérrita, algo envejecida pero dadivosa y generosa como siempre.

Dio cobijo al edificio de Correos, a una popular cafetería, a tenderetes para albergar juegos tradicionales, a un aparcamiento subterráneo… fue refugio de enamorados, salida y llegada de la San Martiño, escenario de nuestras fiestas tradicionales donde se ubicaban las barracas de tiro, los cochecitos de choque, los caballitos y un montón de tiovivos; escenario de mil y un eventos sociales y comerciales.

En fin, nuestra Alameda es nuestra, de todos los ourensanos, y ahora una vez más, recurso y comodín del Concello y de los placeros que, cual piratas del Caribe, se disponen a abordarla para solucionar temporalmente el traslado de los puestos de la Plaza de Abastos; por eso ruego a San Martiño, nuestro patrón, que las heridas y el desgaste que pueda sufrir por esta nueva y generosa colaboración cicatricen, y pronto, sin dejar rastro del entuerto; por todo esto, y como homenaje a todos los abuelos que somos, deberíamos rebautizarla en justa correspondencia como la Alameda de los abuelos, pues, como éstos, ella siempre está ahí y para todo. Bendita Alameda.