Mares, mareas y Poseidones

tareixa taboada OURENSE

OURENSE

Miguel Villar

Raúl Álvarez expone en la Galería de Arte Visol sus «Aquamorphosis marinas»

03 abr 2017 . Actualizado a las 12:07 h.

El artista madrileño Raúl Álvarez presenta en la Galería de Arte Visol Estado líquido, exposición cuyo elemento protagonista es el agua y sus metamorfosis y constituye un análisis a través de la experimentación de las múltiples posibilidades cromoluminaristas, iconográficas y expresivas del mar en movimiento y en las relaciones, funciones y disfunciones que se establecen entre el hombre y el medio acuático.

Plantea un estado de fluido caleidoscópico en la desintegración de las gotas en partículas fragmentadas, efímeras que se expanden en la serie Be water my friend con un valor psicológico añadido cuyo análisis le convierte en actor de la ficción con intención de realidad en el que se une expresión del concepto mental y emoción, el instante efímero y en paradoja, la sensación de infinitud, de atemporalidad. Conserva el misterio estático en las «vidas quietas» de los sujetos convertidos en bodegones humanos, still lifes de mareas vivas en devenir constante y resaca continua que se expande en el tiempo y se congela en el instante efímero,

Los rostros se desfiguran, se ocultan tras la cortina de agua que aliena a los personajes sin intención de individualizar, en la anonimia de la acción y en la generalización del grupo humano, por ello distorsiona con el trampantojo óptico de la ley de Snell, refracción que tuerce, atrofia y falsea los miembros. El artista capta el instante en el que un globo se rompe y su onda expansiva de agua salpica y se precipita sobre un fondo plano blanco y azul ardiente de máxima luminosidad de la playa en verano sin los referentes contextuales salvo su deslumbrante resplandor de mediodía. Añádase la complejidad de las veladuras en una técnica como el acrílico que carece del brillo iridiscente del óleo, siendo ambos procedimientos fuente de investigación y expresión del talento y destreza del artista.

La distorsión del elemento identificativo expande una realidad poliédrica, la complejidad de representar una deconstrucción de la imagen como en el cubismo sintético, expansivo que capta las múltiples realidades en una dimensión transparente desfigurada por el efecto borrador del agua, de su impulso explosivo y un perfil delimitador de la sombra de arista dura y luz acerada muy contrastada con el tratamiento volumétrico de la anatomía y sus contornos geométricos. Superficies realistas de aparente neutralidad y verismo le aproximan a Richard Phillips en el lenguaje, no en el concepto. Practica «una subjetivación de la pincelada» en el tratamiento del soporte del cuadro, carente de textura salvo en la parte de la superficie que interactúa con la pintura y sin preparación, la parte no intervenida: Sobre la roca.

Es Relax acuático una magnífica recreación con soberbio reflejo de las carnaciones en el agua donde la figura, abandonada como Ofelia, parece levitar.

Reflejos son obras replanteadas a partir de fotografías acuáticas. Remiten al hiperrealismo de Estes, Morales o Chuck Close en las zonas enfocadas y desenfocadas, incompletas que juegan con los valores de cerramiento perceptivos del espectador, imágenes donde la realidad se presenta velada y el encuadre próximo, en primer plano con una ligera idealización hipertrofiada como en El Greco, como en Kacere pero sin su adulterada ficción.

El realismo humanista de Raúl se aleja de la representación distanciada sobre un acontecimiento visual, su estilo es preciso en la reproducción, los colores más saturados y las superficies escurridizas como líquido en movimiento cuya lectura en sentido inverso subraya el discurso emotivo sobre un realismo intelectualizado, explora los efectos de la luz y el agua prisma de los cuerpos facetados y sumergidos que recuerda a David Hockney y una perspectiva multiplicada por los distintos ángulos de enfoque y la conquista de la expresividad efectista de Parrish y una sobria tangibilidad orgánica.

Preside la muestra el autorretrato Yo agua, en la que el cuerpo parece diluirse a través de las extremidades como venas-ríos en una transfiguración mística próxima a la iconografía religiosa cristiana. Una transfiguración de carne y fluido, una encarnación líquida que contrasta con la fisicidad del retrato. Un retrato de dignificación de la profesión con alusiones simbólicas al trabajo del artista en forma de mancha informalista y la perseverancia del volumen.

La libertad, la bravura del mar y su poder hipnótico en Dive y el efecto refrescante de Deep Blue Sea en el splash de la zambullida.