Fatalidad

Luis Manuel Rodríguez González
Luis M. Rodríguez A BOTE PRONTO

OURENSE

Deportes como el fútbol sala nacieron con una vocación casi familiar. Cinco jugadores en cancha son una cifra idónea para reunir a una pandilla de amigos o incluso a compañeros de empresa, lo que sucedió por ejemplo en la firma Pizarras Los Tres Cuñados, que desde esa premisa llegaron a forjar un club deportivo con decenas de jugadores y una plantilla en Segunda B.

A estas alturas, el mal sueño que sacudió la vida cotidiana de Valdeorras y del equipo más representativo del fútbol sala masculino de la provincia es vox pópuli, pero aún así, apoyándose entre todos, es difícil despertar. Que un joven como Jesús Carrera se deje la vida en un accidente de tráfico es algo que puede suceder en cualquier momento, pero no terminamos de acostumbrarnos. Que el fallecido y su hermano desaparezcan de repente de su hábitat, en una familia deportiva en la que eran auténticos baluartes, provocó una sensación de vacío que solo compañeros, amigos y vecinos pueden comprender en toda su extensión. Y menos mal que Bruno se está recuperando.

Decía -y decía bien-, Santi Vázquez, presidente del club pizarrero que el primer mandamiento era el de arropar a la familia. Y nada mejor que hacerlo con ese otro núcleo social de la entidad deportiva, más numeroso, pero también necesitado de la ayuda mutua. Entre todos, levantarán el ánimo de Bruno para que vuelva cuanto antes. De solidaridad y de empeño saben sus compañeros, que no lo dejarán solo.

El número tres de «Jess» ya dejó huella y quienes compartieron con él su habilidad no la olvidarán. Hasta siempre.