Fútbol al servicio de la comunidad

Los juveniles del Seixalbo participan en distintas acciones solidarias durante las vacaciones invernales


ourense / la voz

Que sí, que marcar goles es importante y ganar ya es la leche, pero el fútbol es algo más. Así lo ven en las estructuras organizativas del renacido Club Deportivo Seixalbo, que en la pasada campaña volvía a la competición, tras casi tres décadas de ostracismo y sigue consolidando una línea maestra que definen como «proyecto socioeducativo de desarrollo comunitario».

David Rodríguez es su presidente y comentaba en la presentación de «O Abrazo do Fútbol», una iniciativa centrada en su equipo juvenil, las motivaciones de este y otro planteamientos: «Son jóvenes entre 15 y 17 años, edades difíciles y en las que continuamente descubren nuevos conceptos y situaciones de vida, por eso queremos que sepan lo que hay en la vida, que lo vean con sus propios ojos».

Este conjunto que milita en Segunda Autonómica es además heterogéneo en su concepción, con situaciones familiares muy diversas. Incluye a una mujer en la plantilla, lo que lo hace una escuadra mixta, y también cuenta con tres inmigrantes.

Lorena Domínguez Navarro es la macedana de 16 años que optó por el Seixalbo por razones claras: «Aquí tengo varios amigos y me tratan como a una más del equipo. Varias personas se han ofrecido a buscarme plaza en un conjunto femenino, pero prefiero jugar con la gente que conozco».

A lo largo de estas vacaciones navideñas, el grupo de deportistas participó en una serie de desayunos y meriendas solidarias, que comenzó con los usuarios del Comité Cidadán Antisida y continuó con los de la Asociación Afaor 2.0 Alzheimer. Así pudieron comprobar como viven los afectados por ambas situaciones y todavía falta una visita más, a principios de enero, para conocer la dinámica de trabajo de los voluntarios de la Cruz Roja.

La misma Lorena califica la experiencia como «muy gratificante, nos la llevaremos con nosotros en el futuro, porque sabes que hay gente afectada por problemas como los del Alzheimer o el Sida, pero hasta que lo ves con tus propios ojos no terminas de comprender su alcance».

Por otra parte, además de disfrutar con la práctica de un deporte como el fútbol, tanto la jugadora como el resto de sus compañeros en el club, desde los de origen africano, Joel, Moustaphá y Boubacar a sus otros componentes, explotaron su vertiente más comprometida con el prójimo en estas fechas: «Hemos visto que hay gente que realiza un trabajo muy importante con las personas más necesitadas y eso es muy importante para la sociedad en la que vivimos».

Víctor, Martín, Thomas, David, Dani, Ángel, Héctor, David II, Dani II, Álex, Dylan, Pablo, Sergio, Luis, Noel, Yago y Manuel son más nombres de un proyecto solidario que trasciende a las vueltas que da el balón sobre los terrenos de juego. En este reaparecido Seixalbo tienen claro que no se quieren quedar en el efecto del resultado y que sobre todo en sus categorías inferiores hay un trabajo a realizar casi tan valioso como el meramente deportivo.

Eso sí, el universal lenguaje del fútbol ha sido un vehículo único para unir a estos jóvenes en período de formación con usuarios de organizaciones sin ánimo de lucro o con voluntarios dispuestos a entregar parte de su tiempo por un bien que al fin y al cabo es colectivo, social. En un mundo más globalizado también el deporte puede allanar caminos que se han puesto cuesta arriba para muchas personas, aunque sea desde la modestia de un pequeño club de barrio, que aprovecha las añejas instalaciones de un campo de tierra.

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