El derecho y el deber de hacer algo

Alumnos del instituto 12 de Outubro involucran a las instituciones en un proyecto didáctico sobre la situación de los refugiados y el papel de la Unión Europea


ourense

La Historia se puede estudiar, pero también se puede construir. Algo así debieron de pensar en el instituto 12 de Outubro para poner en marcha una iniciativa educativa que se mete de lleno en la actualidad acercando a las aulas la Historia que se está creando ahora mismo, día a día, con la situación de los refugiados y el conflicto sirio.

«A iniciativa -explica el profesor Carlos Pérez Seara- xurde, sobre todo, cos alumnos de 1º de Bacharelato, que teñen a materia Historia do mundo contemporáneo. Nela tratamos moitos temas de actualidade; de feito, unha parte do temario céntrase na problemática do mundo actual. Ante esta situación tan abominable, no departamento de Xeografía e Historia consideramos que non podiamos quedar de brazos cruzados e, sobre todo, tiñamos que visibilizar ante os rapaces esta situación».

Su experiencia como docentes llevó a Pérez Seara y a su compañera Isolina Luis a plantear a los alumnos una actuación directa. «Cando estudamos o nazismo -ilustra Pérez Seara-, a pregunta dos rapaces sempre é a mesma: ¿E ninguén fixo nada? Ante a situación dos refuxiados a pregunta era un pouco a mesma e pensamos demostrarlle aos rapaces que temos o dereito e o deber ético de facer algo».

La propuesta se concretó en una carta firmada por los dos profesores y dirigida a cuatro instituciones. A día de hoy la comunidad educativa ha recibido respuesta del Defensor del Pueblo europeo, que se quedó en el trámite burocrático y pidió aclaraciones sobre a qué institución debía solicitar explicaciones; de la Oficina del Defensor del Pueblo español, que desvió la respuesta a la situación en el puesto fronterizo de Melilla, y de la presidenta de la Subcomisión europea de derechos humanos, Elena Valenciano, que valoró el interés y preocupación de los firmantes como profesionales de la enseñanza y remitió una detallada carta en la que secunda la preocupación del alumnado y se suma a su denuncia por las vulneraciones de los derechos humanos que se están produciendo. El Ministerio de Exteriores no ha respondido.

«Realmente -apunta Pérez Seara-, pensamos que non nos ía responder ninguén e algún alumno preguntaba para que serve todo isto. A miña resposta foi a frase de Galeano de que a utopía serve para camiñar, que non é pouco. De feito, estas respostas reforzan máis a idea de que temos dereito a levantar a voz e protestar ante situacións inxustas».

Esas cartas, interpreta el profesor, son «unha especie de metáfora da problemática: respostas do máis diverso e sen un nexo común».

Aunque su nombre no aparece en la firma de las cartas, los alumnos han sido los protagonistas porque «foi un debate que xurdiu na aula e nós canalizamos ese malestar», indica Pérez Seara.

La experiencia, resume, fue «fantástica porque é un tema no que todos os alumnos teñen unha opinión, sexa cal sexa, e xérase un debate totalmente enriquecedor dende todos os puntos de vista; a experiencia non pode ser mellor. Eles mesmos están moi sorprendidos e coa autoestima alta por ter resposta. Temían que fose un perda de tempo».

No fue así, sino todo lo contrario, asegura: «O temario é relevante, pero eu o que quero, como profesor de Historia, é que saian de aquí sendo unhas persoas implicadas a nivel social e concienciadas, máis alá dun temario que, tarde ou cedo, van ir esquecendo».

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