¿De qué va esto del turismo?


Encontrarse con un turista puede ser, para un ourensano, un auténtico chute de autoestima. Porque los que nos visitan suelen quedarse encantados y nosotros, acostumbrados a querernos poco, nos damos cuenta de que la provincia lo vale. Pero las vacaciones de Semana Santa, con su innegable tirón económico, se convierten en una excusa para volver a reflexionar sobre el carácter estratégico (o no) del turismo.

Los paisajes y las aguas termales venían de serie. Los monumentos, el vino o la gastronomía ya no son un extra; se nos suponen. Así que, ¿cuál es nuestro plus? ¿Qué se está haciendo para que el turismo sea, de verdad, esa industria que nos permita generar riqueza, fijar población y, en definitiva, sobrevivir? Si uno se fía de lo que escucha, mucho. Si uno se fía de lo que ve, no demasiado. Los gestores de la provincia, desde hace ya demasiados años, están siempre con la palabra turismo en la boca. Pero de qué valen los proyectos y los planes, de qué valen las intenciones aunque sean buenas, si después no hay un gran hotel termal en la ciudad que nos coloque de una vez por todas en el mapa, por poner solo un ejemplo.

La sensación año tras año, plan estratégico tras plan estrátegico, es que el turismo es un señor del que todo el mundo habla pero al que nadie conoce. El turismo es un señor que pasaba por aquí.

Es evidente que se dan pasos, que se avanza. Poquito a poquito. Que la oficina turística de la capital amplíe sus horarios en las jornadas festivas podría parecer de cajón, por es lo lógico. Pero hay que subrayarlo porque, durante mucho tiempo, no se tomó esa decisión. La oficina cerrada echaba por tierra cualquier campaña para atraer visitantes a Ourense y ponía sobre las espaldas de los turistas la responsabilidad de sacarle partido a la ciudad.

Aún así, la sensación es que queda todavía mucho por hacer. Más cuando un partido, el BNG, ahora desaparecido del Concello de Ourense, censura a la institución municipal por promocionar la ciudad con campañas publicitarias en castellano. ¡Oh! Qué barbaridad. Querer atraer a turistas de fuera de Galicia con anuncios en castellano. ¡Qué locura! Si es que ya lo decía Pío Baroja, eso de que los nacionalismos se curan viajando. Que vengan hasta Ourense los turistas que estos días visitan Galicia debería ser el objetivo principal. Que le roben un día a Pontevedra, si es que van a la costa, o que le arañen unas horas a Santiago cuando estén de regreso, quedándose por aquí. Que aquellos que recalan en otros rincones de la comunidad no se queden sin una invitación a disfrutar de Ourense. Pero no. Es mejor ajustarse bien la boina aunque nos apriete.

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