La metáfora de Roberto Verino


Roberto Verino -uno de esos hombres que te permite decir con orgullo, cuando estás fuera de casa, «Es de Ourense, ¿sabes?»- se baja de la pasarela y se queda con sus clientes. Es la forma fácil, quizás simplista, de resumir la estrategia de la empresa de moda, que ha decidido centrarse en «incrementar, afianzar y fidelizar a nuestro consumidor» en lugar de desfilar en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, al menos en sus dos próximas ediciones. Llevaba treinta años haciéndolo pero el mundo cambia y hay que cambiar con él.

El diseñador no lo sabe ni lo pretende pero con esa determinación nos manda un mensaje. Y es que esa podría ser la receta con la que se automedicara una ciudad como Ourense: menos desfile y más realidad. ¿Cuántas veces se preguntó usted, durante los años más difíciles para la economía, dónde estaba la crisis mientras caminaba por el Paseo entre gente cargada de bolsas o daba por imposible encontrar una mesa para cenar en los vinos? No es que la crisis no estuviera. Es que con más de 26.000 parados en la provincia a ver quién se atreve a darla por finiquitada.

A pesar de todo Ourense sigue teniendo esa querencia por subirse a los tacones para saltar con ellos los charcos del desempleo, de la despoblación, el abandono del rural, la falta de industria, la economía sumergida o la desconfianza en la clase política. ¡Con lo bien que se nos da aparentar parece que nos produce lástima dejar de hacerlo! Como es triste que así sea me permito el lujo de transmutar la decisión de Roberto Verino en una suerte de aviso a navegantes. «Queremos seguir focalizando toda la energía en proporcionar más colecciones de forma continuada», dicen desde la compañía. Y supongo que eso vendrá siendo trabajar para los que entran a sus tiendas con dinero para vestirse y no tanto para los que se sientan en el front row de la Fashion Week, que igual molan mucho pero no gastan.

Lo que me atrae de este mensaje es, entre otras cosas, que provenga de un mundo que podría parecer superficial pero que es muy serio por los millones y por los empleos que mueve. Pero también lo fácil que resulta artellar sobre él una reflexión: menos pasarela y más calle. «Comunicar y satisfacer al consumidor de forma más directa -dicen en Roberto Verino- nos está confirmando el potencial de crecimiento de nuestras líneas». A lo mejor echarnos a la cara lo que de verdad ocurre es lo que nos permite crecer como ciudad y como sociedad. Aunque no sea por nosotros, hagámoslo por nuestros hijos y por nuestros nietos. Por eso de no ponernos colorados cuando les digamos: «Mira, aquí trabajo no vas a encontrar pero tenemos unos bolsos y unos tacones que te van a pirrar».

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