Ciertas mañanas al levantarse, crees que lo que están contando en la noticias de radio y televisión, no puede ser verdad. Realmente parece mentira que la cifra de paro aumentara en el mes de diciembre en Ourense. Y mucho más cuando las calles y negocios de la ciudad se ven animadas y cúmulo de gente. Pero, realmente, las colas son porque hay muchas ventas, o porque los comerciantes han sido mucho más prudentes con las contrataciones navideñas.
Parece claro que el año pasado ha sido algo mejor que los anteriores, al menos en términos de contratación. Los gobernantes se siguen esforzando en impulsar la contratación indefinida, poniendo cada vez más trabas a la contratación por acumulación de tareas o por obra, pero estamos viendo que los empresarios se han vuelto cada vez más precavidos. Prefieren arriesgarse con esos tipos de contratos y poder aligerar sus plantillas, con mayor facilidad, en épocas de menor carga de trabajo, sobre todo en los sectores industriales y productivos.
No debemos olvidar que el de noviembre fue un mes preelectoral y tal vez no sea el mejor escenario para realizar comparaciones intermensuales; comenzar una campaña electoral con una mala cifra de desempleo, podría ocasionar una importante pérdida de credibilidad y el refuerzo de las posiciones electorales emergentes. En consecuencia, la «cocina» del gobierno quizás ayudó a que el mes de los magostos no fuera demasiado malo. Por desgracia, estamos viendo que a Ourense llega, con un cierto retraso, la tan anunciada y necesitada recuperación. Vemos como las provincias más desarrolladas ya han empezado a consolidar sus cifras de crecimiento, y que a nosotros nos llevará un poco más de tiempo. También parece que la sociedad aún no tiene pleno convencimiento en los grandes titulares que el Estado y los medios difunden, pues una cosa es la macroeconomía y otra muy distinta es la economía del día a día.
Por lo tanto, en caso de dudas se opta por no contratar o por no afianzar la contratación, pues nadie quiere volver a llevarse sustos y que luego nos vuelvan decir que «vivíamos por encima de nuestras posibilidades».