El comité

Marta Vázquez Fernández
Marta Vázquez CUERPO A TIERRA

OURENSE

Bien sabemos todos que en esta provincia hay un verbo que no se conjuga demasiado, y se llama dimitir. Lo hemos visto con alcaldes condenados a los que parecía, y parece, que no se les echa ni con agua caliente. Y lo estamos viendo con José Manuel Baltar.

Pero siempre hay una excepción que confirma la regla y en este caso, quién lo iba a imaginar, nos la han puesto en bandeja los integrantes del comité ético de la Diputación. No sé si hasta ahora habían tenido muchos encargos estos señores, lo dudo, lo que sí sé es que para una vez que tienen que valorar un asunto de importancia -la denuncia de una mujer que asegura que el presidente de la institución provincial le ofreció un trabajo a cambio de mantener relaciones sexuales- optan por dimitir. Todos a la vez.

Se puede pensar que el cese está cargado de simbología en sí mismo y que esa justificación que esgrimen, asegurando que no han recibido las explicaciones oportunas por parte del implicado, es casi un reproche, pero no lo es. Lo que ellos nos cuentan ahora es lo que muchos ciudadanos, que no forman parte de ningún comité ético, llevan ya muchas semanas pensando. Esos mismos que inocentemente creían ahora que de este grupo podría salir otro tipo de resolución. O, al menos, una resolución.

Supongo que era de ilusos esperar que los integrantes de un comité creado por una persona tuvieran el valor, si ese fuera el caso, de promover un pronunciamiento en contra de ella. Todos conocemos ese consejo sobre no morder la mano de quien te da de comer.