Vuelve a pasar el Alvia


El Alvia que descarriló en Angrois ha vuelto a pasar por delante de nosotros. Ha sido gracias a un documental, Frankenstein 04155, en el que deja huella un ourensano, su director, Aitor Rei. También, y más profunda, las víctimas que nos son próximas. Se estrenó en la Semana Internacional de Cine de Valladolid y se ha llevado una mención especial del jurado. La cinta nos obliga a mirar de nuevo a las vías, como lo hacen las novedades judiciales que solo tienen un dedo para señalar... y señala únicamente al maquinista.

Con toda la razón, son muchos los damnificados de grandes tragedias que prefieren desaparecer para digerir su dolor en soledad. Los del Alvia siguen masticando la pena pero se resignan a hacerlo de cara a la pared. Porque a quien se quieren encontrar de frente es a la verdad. Por eso algunos de ellos no han dudado en proyectar su tragedia -la que llevan cosida a la piel, en el que caso de los que viajaban en aquellos vagones, y la que llevan cosida al corazón los que tenían a alguien amado en aquellos asientos- en la pantalla grande. Porque es una forma de recordar lo que pasó, y de que así no se olvidé nunca, pero también una manera de perseguir sus otros dos grandes objetivos: la justicia y la verdad. Con tantos muertos sobre las vías y las lágrimas siempre a punto de caer cuando se les recuerda, no ofrecerle ese legado sería cuando menos vergonzoso. Con 81 muertos resulta raro que ese dedo que reparte justicia señale solo a una persona.

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