Los bailes del Museo

Rubén Nóvoa Pérez
Rubén Nóvoa DESDE MI BARRIO

OURENSE

07 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Después de los memorables pactos de gobierno firmados en el Hotel Princess (como olvidar aquel abrazo de Paco y Álex) y de una más discreta cumbre del Liceo, ya con Isabel Pérez en el BNG, el Partido Popular quiso apuntarse el punto del diálogo y el consenso con una entrega de lo que podíamos denominar los bailes del Museo. Y la jugada no le pudo salir peor. De los tres candidatos a los que quiso arrimarse para lograr un gobierno estable, uno ni se presentó (Vázquez Barquero), otro salió despechado (Gonzalo Jácome) y el tercero le dio calabazas, con luz y taquígrafos pero calabazas (Miguel Doval). El baile fue, más bien, una ceremonia del plante para descubrir la escasa capacidad de diálogo de unos y otros. Si hacemos memoria, desde que se acabaron las elecciones municipales nadie ha parado ni un segundo a hablar de ciudad, del PXOM, de los presupuestos, de la plaza de Abastos o de termalismo. Todo ha girado en torno a la táctica suicida del PSOE de hacer como si no pasara nada y a esperar a cuál era la propuesta/ocurrencia del día que hacía Gonzalo Jácome para alcanzar lo que a pesar de su subidón electoral parece inalcanzable para él, la alcaldía. No es por jugar a adivino pero me temo que el mandato que se nos avecina con Jesús Vázquez como alcalde será más de lo mismo. Si hasta ahora nos gobernaban seis concejales (cinco está cada día que pasa más claro que estaban al margen) ahora lo harán diez. Son muy pocos para garantizar la cacareada estabilidad.