La basura

Pepe Seoane DIAGONAL

OURENSE

Tiene mérito, incluso se podría hablar de mucho mérito. Reconvertir en logro un signo de inoperancia bien merecía ser objeto no ya de una simple reflexión, como es el caso, sino de algo mucho más profundo. En nada se cumplirán los cinco años del cambio de la concesionaria de la limpieza urbana en la capital. Las relaciones entre la empresa y la administración local, que no solo son las del concejal o concejala de turno, se han ido pudrieron con el paso del tiempo. Es difícil de imaginar un escenario peor, entre reproches, incumplimientos, juzgados, promesas e interferencias de políticos en la acción sindical. Que no funciona bien es más que evidente. Que vaya a mejorar es otra historia. Dependerá, en lo fundamental, de cómo enfoquen el asunto quienes tengan la responsabilidad de gobernar después de las elecciones de mayo. La última sobre la basura, de todos modos, es un buen ejemplo de cómo han ido las cosas durante los últimos años, entre, digamos, olvidos y más olvidos de concejales, jefes de servicio y personal municipal al que corresponde el control del jugoso contrato de la limpieza.

Hace años que debería estar en servicio el llamado punto limpio móvil, que, vaya, se estrena ahora con todos lo honores. En realidad, ya había empezado a funcionar más o menos cuando debía, pero alguien decidió que no merecía la pena mantenerlo. Se aparca el camión, se deja oxidar y punto. ¿Y qué si va ahora media concesión agotada? Si hasta la matrícula del vehículo que dedicarán a estos menesteres delata su edad.