La protectora de animales denuncia el caso de una perra que llegó desnutrida y con una grave infección de la que falleció
29 nov 2014 . Actualizado a las 05:10 h.Era una cocker color canela de aproximadamente cuatro años y que pesaba 9 kilos en el momento de su fallecimiento, en una clínica veterinaria, el jueves a las seis de la tarde. La habían localizado justo una semana antes, en Camiño Canibelos, después de que los vecinos de Mende avisaran a la protectora de animales de Ourense, Progape, porque la vieron en muy mal estado. Tenía la cara deformada por la hinchazón, además de un evidente deterioro físico, y presentaba dos enormes bultos en la zona del cuello que, una vez en el veterinario, resultaron estar llenos de pus. «Salió más de medio litro», recuerda Area Cid, la vicepresidenta del colectivo que gestiona el albergue de mascotas municipal del Concello de Ourense.
«El veterinario nos dijo ya en el momento que deberíamos de presentar denuncia, porque era un caso claro de malos tratos por abandono; que aquello no era ni de un día ni de dos. Estaba desatendida», narra Cid. De hecho los vecinos de la zona contaron a los miembros de Progape que la perra se escapaba con frecuencia de la finca en la que estaba y en la que ni siquiera tenía una caseta para refugiarse. «Salía para buscar comida entre la basura; no la alimentaba nadie; al parecer los dueños tienen un bar, están pocas horas en casa y es obvio que no se ocupaban para nada de ella porque si fuese de otro modo hubiesen visto que estaba mal; es que ya ni era capaz de tragar», dice indignada.
Al parecer el problema comenzó por una mordedura, posiblemente infligida por otro animal durante sus vagabundeos fuera de la finca. El suceso se remonta al mes de junio. «Si entonces la hubiesen llevado a un veterinario posiblemente no habría terminado así. Sue murió por abandono, porque no miraban para ella», sentencia Area Cid.
Inicialmente, tras limpiar los bultos de su cabeza y con el antibiótico, Sue pareció recuperar algo la salud y comenzó incluso a comer «pero en cuanto se cerró la abertura que se había hecho con el bisturí para limpiar, aquello volvió a inflamarse y de nuevo en la clínica veterinaria se descubrió que tenía una tumoración, se le encharcaron los pulmones y dejó de respirar», lamentan los responsables de Progape, que han ampliado la denuncia inicial tras el fallecimiento del animal ante la Policía Local. El dueño, localizado a través del registro de veterinarios con el número del chip, tendrá que responder ahora ante el juez.
Su caso es uno más de los muchos animales que llegan al refugio de As Eiroás a diario -ayer mismo Protección Civil de Barbadás ingresaba dos que llevaban varios días esperando a que alguien los reclamase pero que estaban en buen estado-, aunque no es habitual que lleguen tan enfermos y deteriorados como Sue.