Cuando el beneficio no es el dinero

Marta Vázquez Fernández
marta vázquez OURENSE / LA VOZ

OURENSE

MIGUEL VILLAR

Padre e hija comparten el interés por lograr mejoras laborales

27 oct 2014 . Actualizado a las 05:20 h.

A ellos lo que les une es su interés por ayudar a los demás. Un trabajo en el que la recompensa no se cuenta por los euros, sino por la satisfacción de conseguir mejoras de las que se puede beneficiar todo un colectivo. A ellos, a Inocencio y a su hija Silvia, les une el sindicalismo.

El padre lo conoció muy joven, cuando apenas acababa de incorporarse al mercado laboral en la empresa Barreiros. Corría el año 1975. «Empecé a trabajar y allí conocí a dos compañeros, Lobato y Alcalde, que fueron de gran ayuda porque tenían experiencia en la lucha obrera ya durante la época del régimen franquista. Yo aprendí mucho de ellos», recuerda ahora, explicando que «poco a poco» se fue involucrando en la lucha de clase y entre los tres pusieron en marcha el sindicato CC. OO. en la provincia.

«Después de la transición creamos los primeros comités de empresa. Eran épocas duras pero yo me ilusioné con el trabajo y con los logros que íbamos consiguiendo, con la posibilidad de mejorar la situación en los puestos de trabajo y lo que más me ilusionaba era que los compañeros nos querían y nos respetaban. Eso ha sido lo que me ha hecho seguir durante tanto tiempo, y lo que me queda», asegura Inocencio, que no se sorprendió demasiado el día que su hija le dijo que quería seguir sus pasos.

«Lo que más me gustaba cuando veía a mi padre era su afán de superación, en cuanto a querer ayudar a los demás. Creo que es importante ver en tu casa este tipo de cosas, porque poco a poco, a medida que vas creciendo, te vas dando cuenta de lo que significan y las vas valorando», afirma Silvia, que recuerda detalles que le llamaban mucho la atención. «Era un trabajo no pagado con dinero, pero sí con otras recompensas. Siempre notaba el cariño de la gente hacia él, veía las llamadas de teléfono, las palmadas en la espalda... me parecía lo más gratificante y fue lo que me animó a mi, ver que además de todo eso se podrían conseguir logros en el ámbito laboral», asegura la joven, que comenzó a dar sus primeros pasos hace seis años, decidida a conseguir cambios para mejor en su centro de trabajo. «Empezamos con ilusión pero sin idea y resulta que en este tiempo hemos conseguido mejoras y hemos ganado las últimas elecciones», asegura orgullosa.

Pese a todo, es consciente de que la situación laboral hoy en día es complicada. «Lo peor son los tipos de contrato, los hay de incluso de 12 horas semanales y como hay necesidad, los empresarios se aprovechan de las circunstancias y la gente coge lo que le dan», relata Silvia, que, a diferencia de lo que le ocurría a su padre en los inicios de la lucha obrera, ve enormes dificultades para movilizar a sus compañeros de trabajo, en el sector textil. «Se nota que la gente tiene ganas de participar y exponer sus ideas, quieren que seas su portavoz, pero a la hora de la verdad tienen miedo, lo triste es que nos sigue pudiendo el miedo», advierte.

Coinciden sin embargo, padre e hija, en que dada la complicación del momento actual, el trabajo sindical y la movilización social «son más necesarios que nunca, porque no podemos perder esos derechos que nos ha costado tanto conseguir», aunque, sobre todo Silvia, ve poco fácil conseguir que los ciudadanos salgan a la calle. «La gente se está mentalizando de que si no se moviliza podemos tener problemas. Los ciudadanos participan, aunque es cierto que podían hacerlo más», afirma el padre, mientras que la hija considera que «cada uno mira por lo suyo, salen a la calle cuatro gatos, que esperan que los demás hagan algo por ellos». Ellos dos, pese a cualquier dificultad, seguirán al pie del cañón porque creen firmemente en lo que hacen. «Todo lo que logremos es lo que les dejaremos a nuestros hijos», asegura ella.

inocencio quevedo gómez y silvia quevedo díaz

«Cuando yo empecé eran épocas duras pero me ilusioné con el trabajo y con las mejoras laborales que íbamos logrando»

Inocencio Quevedo Padre

«Se nota que la gente tiene ganas de participar y de exponer sus ideas, pero a la hora de la verdad, hay miedo» Silvia Quevedo Hija