La vaca que corneó al toro

Marta Vázquez Fernández
Marta Vázquez OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Santi M. Amil

Red Bull pierde su batalla por el logotipo contra la bebida Pink Cow

19 sep 2014 . Actualizado a las 07:20 h.

Este enfrentamiento bien podría tener como escenario una dehesa pero lo cierto es que se libra en los organismos de la Unión Europea. Es allí donde una vaca rosa alada ha ganado por segunda vez a un par de toros rojos que, como poco, quieren borrarla del mapa.

En realidad, esta es la historia de la batalla que desde hace más de un año mantiene la multinacional Red Bull con la empresa ourensana que ha lanzado el refresco Pink Cow. El motivo del entuerto, el diseño que el cocinero ourensano Flavio Morganti ideó para su bebida, destinada al público femenino. Una vaca rosa con alas, esas que, según el famoso eslogan de Red Bull, concede su refresco, que además tiene a un astado como protagonista.

Demasiadas coincidencias vio en todo esto el gigante austríaco, que temió la llegada al mercado de un competidor y acudió a la OAMI ?la oficina de armonización del mercado interior de la Unión Europea, encargada del registro de las marcas comunitarias, dibujos y modelos?, a la que solicitó que a los ourensanos se les prohibiese utilizar su logotipo, argumentando que podía provocar confusión entre los consumidores. El primer embiste falló. La División de Oposición del organismo concluyó tras analizar a fondo la documentación de las dos bebidas que no existía riesgo alguno de equívoco, pero los del toro no se dieron por vencidos y continuaron pleiteando, esta vez ante la Cámara de Recursos.

Y han vuelto a perder porque, una vez más, los expertos entienden que ambos refrescos no expresan la misma idea. La resolución destaca que no existe vínculo conceptual entre la marca ourensana, que es meramente figurativa, y la de Red Bull, descartándose que el público pueda vincular ambas o pensar que proceden de la misma empresa o de firmas vinculadas económicamente.

«Nosotros no tenemos una bebida energética, sino un producto natural, más moderno y sostenible», argumenta Flavio Morganti, que no se considera todavía vencedor de la batalla porque a los demandantes aún les queda la posibilidad de asestar una última cornada ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. «Teniendo en cuenta como se han comportado hasta ahora con este asunto no descartamos que eso pueda ocurrir, creemos que harán todo lo que puedan porque ellos tienen dinero, pero para nosotros ir a Estrasburgo a pelear un recurso es difícil, tenemos pocos medios», explica Flavio, que se ve casi como un David luchando contra Goliat. «Esa situación me preocupa mucho porque si ellos finalmente ganan me arruinarán el proyecto, que para mí representa mi futuro y el de mis hijos, pero para ellos no es nada porque son todopoderosos. Yo tengo un tirachinas y ellos un bazooka», compara, recordando que «no somos una multinacional, sino una start up que trata de buscar su pan ofreciendo un producto diferente, una empresa pequeña que defiende ciertos valores».

Relata Morganti que la bebida Pink Cow nació de un libro que él mismo escribió hace unos años, con el que pretendía homenajear a la figura femenina. «Es un concepto solvente y sostenible, nosotros somos algo muy distinto a lo que son ellos, buscamos otros consumidores y no les restamos mercado alguno». La idea de la vaca alada surgió, cuenta, «como un símbolo de la elegancia femenina. En realidad se trata de un tema de valores llevado a un refresco».

Aunque asegura que no tiene nada en contra de la bebida energética, advierte que «nosotros no compartimos nada de esa filosofía, no patrocinamos escuderías ni hacemos concursos de motos, sino que apostamos por la moda, por la modernidad». Por ese motivo, y con dos resoluciones en la mano que le dan la razón y legitiman la validez de su logotipo, reclama a Red Bull que ponga de una vez fin al litigio. «Lo único que queremos es que nos dejen vivir».