«En Madagascar siempre eres útil, aunque sea en una silla de ruedas»

Fina Ulloa
Fina Ulloa OURENSE / LA VOZ

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Manuel Garrido lleva casi medio siglo de misionero en el país africano

30 mar 2014 . Actualizado a las 12:18 h.

Escuchar al padre paúl Manuel Garrido Ribada (Arnuid, Vilar de Barrio, 1937) es como sumergirse en una vieja película de exploradores, pero sin fanfarrias épicas. Este misionero ourensano, que ayer recibió el premio Aurelio Grande en reconocimiento a su labor en Madagascar, habla de ríos plagados de cocodrilos, de expediciones en solitario por la selva buscando poblados que ni siquiera era seguro que existieran, de serpientes y escorpiones, con total naturalidad. Como de pasada.

Para él son solo detalles de un relato en el que el protagonismo está en la tarea; la evangelizadora y la de la lucha para mejorar las condiciones de vida de quienes hoy son su mundo. «Yo quiero volver; allí siempre eres útil, aunque sea en una silla de ruedas puedes ayudar», contesta cuando se le pregunta si a sus 77 años no le apetece volverse definitivamente. Garrido lleva algunos meses en España. Le obligaron a regresar para que le viesen los médicos tras sufrir un infarto mientras estaba visitando uno de los pueblos de su parroquia. «Me dicen que tengo una lesión y que hay que tomar las cosas con calma, pero yo creo que podré volver para mayo. Es el invierno de allí, que no tiene nada que ver con el de aquí; puedes andar en mangas de camisa», argumenta.

Su primer recuerdo de la isla es, sin embargo, el sofocante calor de la llegada a la región de Androy (tierra de espinos, en nativo) en 1965. Fue un año después de haberse ordenado, tras un fugaz paso por Inglaterra (4 meses) para aprender inglés y otro mes en Francia, país colonizador de la isla hasta 1960. El francés era el idioma occidental más conocido por los nativos. «Al llegar aprendimos malgache, cosas básicas, durante unos cuatro meses; y luego ya en la zona, poco a poco, en contacto con la gente, los dialectos», explica este misionero ourensano con un acento gallego milagrosamente conservado.