«Por fortuna, todo se quedó en un susto, un buen susto»

María Cobas Vázquez
MARÍA COBAS O BARCO / LA VOZ

OURENSE

Rescatan con vida al senderista perdido en Trevinca

13 nov 2013 . Actualizado a las 22:34 h.

Salieron desde O Barco, localidad en la que ambos viven, a hacer una ruta de senderismo (la primera juntos) para descubrir el Teixadal en los montes de Casaio, en Pena Trevinca. Aparcaron el coche en la cantera La Cabrita y comenzaron a caminar para llegar a su destino. Tras comer allí, emprendieron el regreso. A mitad de camino, Carlos B. P., recibió una llamada de teléfono que se cortó por falta de cobertura. Decidió apurar el paso para poder comunicarse de nuevo, dejando atrás a José Luis G. L., de 47 años. Le dio como consigna que caminase siempre siguiendo el sendero, que volverían a encontrarse. Pero no fue así. Carlos desanduvo sus pasos un par de veces, y al ver que no encontraba a su amigo, decidió pedir ayuda. Eran las cuatro de la tarde del martes.

«Llamé al 112 y les di su teléfono para que trataran de comunicarse con él, porque yo me quedaba sin cobertura», recordaba ayer Carlos. El servicio de emergencias pudo hablar con José Luis una vez; les dijo que estaba cerca del río, y después se quedó sin batería.

Se montó entonces el dispositivo de búsqueda, centrado en localizar a un senderista que había salido calzado con unas deportivas poco adecuadas para la montaña y que no portaba ni víveres ni ropa suficiente para afrontar la noche. Y el termómetro iba bajando para quedarse en poco más de cinco grados.

Varias horas de búsqueda

A los efectivos del Grupo Supramunicipal de Emergencias se unieron agentes de la Guardia Civil y de Protección Civil, a cuyo mando se pusieron los miembros del equipo de montaña de la Guardia Civil, con sede en Trives. Contaron con la ayuda de los pastores de la zona, que les indicaron qué sendas son practicables y cuáles no, y desde qué puntos es posible gritar un nombre en busca de respuesta. Descartadas varias posibilidades y tratando de ponerse en la piel del desaparecido, los agentes apostaron por «seguir recto», la consigna que Carlos le había dado a José Luis antes de separarse. Y caminando recto fue como lo encontraron, pasada ya la medianoche.

Había avanzado alrededor de 1,5 kilómetros, en una zona con un desnivel de 700 metros adentrándose en una zona de maleza en la que tuvo que hacer verdaderos esfuerzos por continuar. De hecho, dejó de hacerlo cuando las fuerzas le fallaron. Presentaba ligeros signos de hipotermia y estaba «desesperado», según cuenta uno de los rescatadores. Les dijo, dicen, que lo había pasado «muy mal» y que no pensaba en repetir experiencia como senderista por el monte. Tras ser trasladado al hospital para un chequeo, fue dado de alta esa misma noche.