«Ahora los universitarios hablan del último modelo de iPhone»

Marta Vázquez Fernández
marta Vázquez OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Miguel Villar

El docente aún recuerda la colocación del primer semáforo de la ciudad

08 oct 2013 . Actualizado a las 15:07 h.

Está tan vinculado al parque de San Lázaro que no podría haber escogido otro lugar como su rincón de la ciudad. Nemesio Pereira, profesor de Economía en la facultad de Empresariales y Turismo del campus de Ourense, aún recuerda las obras de construcción del edificio de La Torre y también el día en el que colocaron el primer semáforo de la ciudad, entre las calles Curros Enríquez -en la que residía con sus padres y sus cinco hermanos- y avenida de la Habana. «Estábamos acostumbrados a ver a los guardias, que tenían como un púlpito en el que los vecinos, cuando llegaba la Navidad, les iban dejando el aguinaldo», rememora.

Su niñez y adolescencia transcurrieron en torno a un lugar de esparcimiento en el que no eran raras las peleas entre grupos de los distintos barrios. «Había una pandilla del Posío que era la que tenía más rivalidad; nos consideraban pijos y se metían con nosotros. Por menos de nada había pelea, pero nunca eran muy violentas», asegura.

Las peleas, los besos robados y los juegos infantiles dieron paso a los estudios superiores y Nemesio decidió estudiar Economía en Santiago de Compostela. Ya licenciado, en el año 1991 se incorporó al campus de Ourense. «En cuanto entré me di cuenta de que la docencia era mi vocación», garantiza. Desde entonces, han pasado por sus clases más de 4.000 alumnos y se enorgullece cada vez que se encuentra a alguno trabajando, por ejemplo en algún banco.

Pero igual que ha sido testigo de como, con el paso de los años, el parque de San Lázaro «ha perdido un poco su identidad», también ha presenciado un cambio total en el día a día universitario. «Antes en los descansos nos sentábamos con los alumnos en la cafetería y jugábamos a las cartas; hoy sacan el ordenador y los auriculares y están a su aire. Hay menos interacción, menos contacto», advierte, consciente también del escaso interés que generan en el entorno universitario asuntos como la política. «Allí hablan del último modelo de iPhone, de salir los jueves a cenar, etcétera. Eso está muy bien, pero luego tienen poca iniciativa», lamenta.

Durante nueve años, Nemesio Pereira, que se declara socialdemócrata, estuvo afiliado al PSOE, pero las cosas no terminaron muy bien. «Cuando se disolvió la agrupación local, a la hora de reafiliar pusieron algunos filtros y a tres o cuatro militantes nos dijeron que no éramos aptos, por cosas que decíamos sobre cómo funcionaba el partido». Más tarde, durante tres años, estuvo en UPyD -la formación de Rosa Díez- y llegó a presentarse como número dos. «Terminé cansándome porque internamente no había buen rollo. Llegaron a insultarme por no ocupar cargos orgánicos y entonces yo supe que me tenía que marchar».

Ahora, retirado ya de la vorágine política, se dedica por entero a sus alumnos del campus y a su familia y confiesa que, con la crispación actual, «incluso me cuesta ir a votar, y eso es muy triste. Las cosas se han deteriorado mucho, antes había ilusión y más tolerancia».