Alerta roja en la perrera

Fina Ulloa
Fina Ulloa OURENSE / LA VOZ

OURENSE

PABLO ARAUJO

Progape movilizó a todos sus voluntarios para luchar contra el calor

15 jul 2013 . Actualizado a las 07:10 h.

«Llevo muchos años en esto, pero nunca había visto a un gato jadear como un perro; ha sido horrible». Es la frase con la que resume María del Campo Rodríguez, la presidenta de Progape, la situación vivida en el albergue municipal de animales de la capital ourensana durante los últimos días. Ni siquiera el incendio del 2011 supuso tanto esfuerzo para esta sociedad protectora de perros y gatos que gestiona la instalación ubicada en As Eiroás.

La razón es que la lucha contra el calor no se ha limitado, en este caso, a una jornada, sino que se ha prolongado en el tiempo, obligando a movilizar a todos los voluntarios para hacer turnos y así refrescar los patios durante toda la jornada. «Estábamos prácticamente hasta las doce de la noche, mojando con la manguera las jaulas y a los animales y reponiendo el agua de los bebederos, porque los animales si está muy caliente no la quieren», explica la responsable del colectivo.

Cabe recordar que los patios de la instalación son de cemento, con lo que la acumulación del calor llegó a disparar el termómetro a 50 grados.

Desalojo de la enfermería

El mayor problema se dio con los gatos, ya que no son tan aficionados a mojarse como los perros y muchos de ellos presentaron problemas por golpes de calor, de los que tuvieron que ser asistidos. «Lo peor fue el domingo pasado, cuando llegó un momento que tuvimos que optar por sacar todas las jaulas con animales de la enfermería fuera porque los gatitos no respiraban; veíamos que se nos morían», narra María del Valle.

La llamada de una voluntaria alertando de que en esa jornada era posible acudir a centros comerciales ayudó a abrir una puerta a la esperanza. Decidieron adquirir varios ventiladores para colocarlos en la enfermería y evitar más bajas.

Porque el calor se cobró una víctima que, además, dolió especialmente a los voluntarios: Rubio, uno de los canes más veteranos en la protectora, no soportó la combinación de sus muchos años y el intenso calor y falleció.

En el albergue de As Eiroás hay en estos momentos cerca de 600 perros y 70 gatos. De estos últimos 50 son cachorros de camadas abandonadas. La ocupación, según señala la presidenta, es similar a la de todos los veranos, pero se espera una reducción a finales de agosto, cuando se inicie una nueva campaña de donaciones.