Aumentan los robos y hurtos con personas mayores como víctimas

Maite Rodríguez Vázquez
MAITE RODRÍGUEZ OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Santi M. Amil

Preocupación por la repetición de asaltos a ancianos en zonas del rural

02 dic 2012 . Actualizado a las 07:25 h.

Mayor de 65 años, que reside solo y en un lugar más o menos apartado de algún pueblo del rural ourensano. Es el perfil de las víctimas de asaltos a viviendas habitadas que en el último mes han sufrido algún robo en su vivienda.

A principios de noviembre, fue Secundino, un vecino de 63 años de Penouzás (Amoeiro) quien veía invadida su tranquilidad una noche por seis asaltantes que le pegaron y ataron para apoderarse de 700 euros. Secundino tenía un perro -una de las recomendaciones de la Guardia Civil para aumentar la protección de mayores en lugares aislados- al igual que Fernando, un hombre de 85 años de San Antonino (Baltar) que al igual que Secundino tenía su humilde vivienda en un lugar algo recóndito del pueblo. Le llevaron unos dos mil euros sin hacerle daño. Tampoco, como en el primer caso, el perro le sirvió de mucho ante la repentina invasión nocturna de seis asaltantes.

En menor número, tres personas, pero también de madrugada, fue otra octogenaria, Rosalía, de Sampaio (Ribadavia) la última víctima, esta misma semana, de un robo en su vivienda. En su caso, se apoderaron de cuatro mil euros. En el caso de los robos a casas, la Guardia Civil tiene constatado que los delincuentes suelen comprobar previamente si la casa está habitada y vigilan las costumbres de las víctimas. Por ello se recomienda no abrir la puerta a desconocidos ni a vendedores ambulantes o no perder de vista operarios que entren en las viviendas, además de no guardar mucho dinero en casa ni hacerlo en lugares habituales. Los más comunes suelen ser la mesilla de noche o, en el caso de las mujeres, en un bolso dentro del armario. En todo caso, si los delincuentes están ya en la casa lo aconsejable es no enfrentarse a ellos.

También ha aumentado el número de hurtos. En cuanto a las estafas, dos se han denunciado en lo que va de año. El modo más frecuente de engañar a los ancianos es acercarse solicitando firmas para actos benéficos y cuando la víctima saca el DNI le roban la cartera. Tal cual le sucedió a un anciano de 78 años, al que le robaron 2.500 euros, este mismo mes en O Carballiño.