Las patadas a los diccionarios y a las más elementales normas gramaticales o sintácticas son el pan de cada día en la actividad política. También en otras, pero la política es muy visible. El Concello de Ourense no es la excepción, pero las enmiendas públicas, aquí o allá, no son norma. Al contrario. En general, no es cómodo ni para quien reprende ni para el amonestado. Y si alguien «dequea», o terquea en sus errores, la mayoría (los que se percatan) mira a otro lado, lo cual no impide intervenciones inusuales como la del concejal Gonzalo Pérez Jácome, que en un reciente pleno se burló de las dificultades de parte de sus compañeros de corporación (igual del bipartito como del PP, aclaró) para expresarse de forma correcta en idioma gallego.
Isabel Pérez, la teniente del alcalde y concejal de Cultura, ha roto esta semana ese frágil pacto de no agresión en las formas, al pedir al portavoz del PP, con formación universitaria y muchos años de carrera política, que se ajuste a las normas y utilice correctamente los tratamientos de cortesía. Al menos en lo que a ella respecta.
Tiene Rosendo Fernández, el portavoz del PP, la habilidad de sacar de sus casillas a buena parte de los integrantes del grupo de gobierno. Más por su tono y su manera de expresarse que por el fondo. Y casi siempre lo dejan. El viernes, no. Se refería a la «señora Isabel» en una intervención y la concejala del BNG lo reprendió, como haría con un alumno, para decirle que no es correcto decir «señora Isabel». O «señora Pérez» o «dona Isabel», pero no «señora Isabel». Solo le faltó ofrecer un libro de protocolo...
Apunte de latín
Rosendo Fernández se encontró sin argumentos. Era algo inesperado. Podía haber invocado el uso tradicional y popular del respetuoso señora Isabel, tan frecuente en Galicia, que en la mayoría de los casos es un arraigado gesto de consideración por razón de edad, pero el del PP quedó sin razones. Amigo de citas en latín Rosendo Fernández, la teniente de alcalde tampoco desaprovechó la ocasión de corregir a su oponente político para indicarle que la expresión correcta era «dura Lex, sed Lex» cuando el portavoz popular quería decir que la ley, efectivamente, es dura, pero es la ley. O así.
Reprimenda al líder local del pp