«Esforzo e entrega é algo que vai co traballo dun bombeiro»

pepe seoane OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Santi M. Amil

Aurelio Gálvez anticipa su jubilación tras 43 años de servicio

07 jul 2012 . Actualizado a las 13:05 h.

Tiene Aurelio Gálvez memoria para las fechas. Para las buenas y también para las otras, las que quisiera no tener presentes. Igual recuerda el día en que se incorporó como aparejador al Concello de Ourense, con la jefatura del parque de bomberos incorporada, como la que seguramente fue la jornada más triste de su actividad profesional, aquel maldito día en el que uno de los profesionales del servicio contraincendios perdió la vida en el garaje de Galerías Viacambre. El 24 de junio de 1969 empezó a trabajar. El 21 de octubre de 1996 quedó marcado a fuego en la historia de los bomberos de Ourense. Nada es igual desde entonces.

Era alcalde David Ferrer cuando se incorporó a la jefatura del parque de bomberos. Recuerda a cada uno de los concejales y alcaldes con los que trabajado. A todos respeta, pero no todos gozan de idéntico afecto o de la misma consideración. José Luis López Iglesias y Antonio Caride Tabarés encabezan su clasificación. Muy diferentes uno y otro, de UCD el primero y del PP el segundo, regidores en mandatos sucesivos entre 1979 a 1987, los dos en minoría, muestra hacia ellos un explícito reconocimiento. «Non había diñeiro, nin os medios de agora, pero tiñamos todo o apoio da alcaldía», dice.

Fue aquella la época en la que Aurelio Gálvez empezó a tomarse en serio el traslado desde la plaza de las Mercedes. A él le gustaba el edificio de la vieja cárcel, aunque también estudió la posibilidad de la finca donde, tras no pocas dificultades, quizás se acabe haciendo el edificio judicial, en las traseras de la calle Remedios. «Dóeme, teño que confesalo, ver o estado do vello cárcere», lamenta el recién jubilado jefe de bomberos, que vivió el traslado a las actuales instalaciones, inauguradas en 1993, y la posterior transformación de un servicio y un equipo humano que goza del afecto general. «Vas empre ao límite, co reloxio correndo a toda velocidade. Non sempre se acada o resultado que se quere, pero si algo non se pode reprochar ao bombeiro é a súa entrega e o seu esforzo: vai co seu traballo», resume Aurelio Gálvez, que se lleva miles de recuerdos de más de 40 años al frente de este servicio. Entre los más recientes, el hundimiento de una casa en Villa Valencia, con la muerte de su único inquilino, y el incendio de la capilla de Os Remedios.

Se jubila con 69 años y lo hace por decisión propia, enfatiza. No tiene que buscarse de forma apresurada una afición, ni tampoco se plantea empezar con el tai chi. «Disfrutar da familia é a miña prioridade e será a miña única ocupación a partir de agora. Nin penso en outra cousa», proclama. Se casó con 56 años y mientras otros a su edad se dedican a cuidar a los nietos, a él le queda ver cómo siguen creciendo sus dos hijos, Aurelio y Carmelo, de 12 y 11 años.