El gobierno municipal del Concello de Ourense no pasa por buenos momentos y todo apunta a que le esperan tres años difíciles. Las decisiones que afectan a la ciudad, véase el AVE o ahora el transporte metropolitano, se toman sin tener en cuenta al bipartito. Los grandes proyectos, en lugar de abordarse con diálogo, son armas arrojadizas en la enfrentamiento PP-PSOE y los peor parados serán los ourensanos.