En que estarías pensando, estimado secretario general del PSOE gallego? No llego a entender si tu palabra fue producto de un meditado estudio lingüistico o fue el subconsciente el que la lanzó al vento mareiro de la palabrería política. Pero, te lo juro, me llamó la atención el término que utilizaste para descalificar la sustitución de Baltar padre por Baltar hijo en la Diputación: «Cambalache». Vino a mi mente la hermosa voz de Gardel cantando al ritmo del bandoneón: «Siglo veinte cambalache, problemático y febril, el que no llora no mama, y el que no roba es un gil (incauto, que diríamos aquí)». Hermosa en verdad. Eterna en verdad. Fíjate si será inmortal que nació en 1934 y te sirve a ti, en el 2011, para descalificar la operación dinástica de los Baltares que, lo reconozco, a mi tampoco me gusta desde el punto de vista ético y estético. Dices, y con razón, que «flaco favor lle facemos ao modelo democrático e á credibilidade dos políticos permitindo actitudes de nepotismo». Y como nepotismo es la desmedida preferencia que algunos le dan a sus íntimos, no me encaja tu crítica con tu trayectoria. Tú, que colocaste a tu esposa en las listas de O Carballiño. Tú, que colocaste a Laura Seara y Miguel Fidalgo en las últimas generales (¿no te flagelas al ver que la primera perdió 37.000 votos que tenía Elena Espinosa y que el segundo se dejó en el camino 31.000 por la carencia de tirón?). Tú, que acabas de poner a dedo en el Senado a tu mano derecha, Pablo García. Tú, que utilizaste la vía digital para llevar a la Fegamp al alcalde de Ames. Tú, en fin, que dijiste que el PSOE para ganar elecciones tenía que hacer la política de Baltar, ¿por qué hablas ahora de cambalache? ¿Por qué no acompasas (hablando de tangos) la teoría con la práctica? No te lo reprocho. Eres Pachi en estado puro. Dices siempre lo contrario de lo que haces. ¡Y te cuela! Te agradezco que me reavivaras el Cambalache de Discépolo porque sé que desde ese acendrado socialismo que corre por tus venas, tararearás conmigo, una y otra vez, aquello de «es lo mismo el que trabaja noche y día como un buey que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley».