Las mil y una notas

DAVID DURÁN arufe

OURENSE

fin de semana

A Fazil Say ya lo conocíamos como pianista, faceta en la que se ha ganado un puesto entre los más grandes de la actualidad (hacia el final de temporada tendremos oportunidad de escucharlo al piano junto a la Real Filharmonía de Galicia). Y de su creciente faceta como compositor tuvimos buena muestra con este concierto para violín compuesto en el 2008 e interpretado magistralmente por su colega Patricia Kopatchinskaja.

Desde los primeros segundos quedó claro el ideario estético del artista turco. Rehúye de las corrientes actuales y por momentos sigue al librillo varios de los estereotipos de la música de cine asegurándose efecto y gancho en la obra. Dicho esto, debe reconocerse su talento; en la combinación de elementos orientales (como la percusión turca) con otros de tradición europea, el buen uso del medio orquestal con el que consigue momentos de interesantes texturas y en la capacidad de captar permanente la atención del público. Si bien esta última virtud me temo que tiene mucho que ver con la participación de la fantástica violinista. El genio interpretativo de esta joven moldava realmente absorbió los sentidos de los presentes durante el concierto y en los dúos de Béla Bartók que interpretó como propina junto al concertino de la orquesta Massimo Spadano.

En cuanto el genio volvió a su lámpara, el concierto se resintió. El programa continuaba en la segunda parte intentando mantener el ritmo con el mismo hilo conductor: mercados persas, danzas orientales y Aladino. Pero pesó el marcado carácter incidental de la música hasta dar la sensación de que cada obra era más de lo mismo. Y a pesar de lo vistoso de algunas piezas, acabó por emborrachar tanto bombo y platillo. Incluso quedó difuminado el exotismo de la escala árabe, explotada hasta la extenuación.

Sinfónica de Galicia

Auditorio de Galicia, jueves 19 de enero.

Obras de Say, Ketèlbey, Nielsen y Saint-Saëns.

Víctor Pablo Pérez, director.

Patricia Kopatchinskaja, violín.

El Auditorio de Galicia respondió con muy buena entrada a la visita de la Orquesta Sinfónica de Galicia con el reclamo añadido de un curioso programa de corte oriental, o seudooriental, en el que figuraba el Concierto para violín y orquesta 1001 noches en el Harén, de Fazil Say, como plato fuerte.