El COB agota su margen de error transcurrida la mitad del campeonato
16 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El COB cerró una primera vuelta decepcionante, que deja muchas dudas de cara al objetivo del ascenso final y que puede obligar a cambios en la plantilla para evitar otro fracaso. El equipo agotó el margen de error y nuevamente lo más positivo ha sido la respuesta de la afición. Sexta plaza y sin clasificación para la Copa, un bagaje de la mitad de campeonato para olvidar.
El Pazo no es inexpugnable
A pesar del gran apoyo de la afición, Gandía ya ganó en el Pazo y en los últimos partidos el equipo se alió con la suerte y los fallos del rival para ganar, demostrando que no es fiable.
Desastre como foráneo
Tres derrotas y una cuarta que contará para la segunda vuelta en el partido adelantado de Aurteneche, son un bagaje ridículo para un conjunto que pretender acabar como primer clasificado.
Andorra abre hueco
Los errores del COB han puesto a Andorra muy cerca del ascenso directo. La vergonzosa derrota en la pista andorrana por 38 puntos deja la distancia en dos partidos más el average con tan solo once partidos por delante. El ascenso directo parece hoy por hoy una quimera.
Baloncesto rácano
El conjunto de Rubén Domínguez practica un baloncesto rácano. Es el cuarto peor ataque y la tercera mejor defensa con partidos muy cerrados a tanteadores muy bajos. El equipo no corre, abusa del juego en estático y del baloncesto control.
Lastre exterior
Ourense es el segundo peor equipo en lanzamiento de tres puntos. Solo Jorge Fernández y Webster tienen buenos porcentajes. Movilla es el que más tira y menos anota, Topper vino para anotar y no tiene tiros, Guillandeux apenas ha gozado de protagonismo hasta el último partido y Ruiz no acaba de coger el ritmo de juego.
Deficiencias interiores
Aunque en el apartado reboteador el equipo se muestra fiable, carece de referencias interiores. Koffi es demasiado irregular, Webster solo juega en el perímetro, Vicens está totalmente descentrado y solo Pantín aporta siempre a pesar de ser el cuarto pívot.
Sin líder ni jugadores referencia
La obsesión de repartir los minutos acabó con los roles de pretemporada y con la posibilidad de tener un líder para los momentos determinantes. El caso más sangrante es el de Guillandeaux, que estuvo en el ostracismo casi toda la primera vuelta. No hay un quinteto titular y los jugadores no tienen confianza ya que al mínimo error se van al banquillo, o incluso haciéndolo bien, debido a la política de reparto equitativo de minutos.
Pérdidas y sin juego en equipo
El COB promedia 17,3 pérdidas por partido y es el segundo peor equipo de la categoría en este aspecto. Con 9,8 asistencias de media, Ourense es el tercer equipo peor en esta faceta indican que algo falla.
Pantín, la revelación
Era el cuarto pívot y el jugador que menos cobra, pero el más rentable y el que más aporta. En los minutos que le dan, el pívot gallego demuestra que es el más regular y el que más aporta proporcionalmente. Un ejemplo a seguir.