Resignación

Marta Vázquez D

OURENSE

21 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

efine el diccionario de la Real Academia la palabra resignación como

«conformidad y paciencia en las adversidades». Esa manera de afrontar las cosas, poco dada a cuestionamientos o indagaciones, parece ser la

nueva onda de los políticos locales, al menos de algunos.

Y es que cuando leo que al alcalde de la capital le parece

«lamentable» que un partido político de la oposición pida informes sobre la situación social en la que se encontraba un anciano inválido

al que se dejó vivir solo en una casa amenazada por la ruina, y en cuyo derrumbe terminó por morir, me surgen dudas.

Más aún cuando sigo leyendo y veo que el regidor dice que no es «ético» que la oposición intente buscar responsabilidades por el accidente. Y aún queda lo mejor. A todo lo anterior, el alcalde

apostilla que, en definitiva, «estas cosas pasan».

Ahora sí que me pregunto. Estas cosas, ¿dónde pasan? Y me contesto. Pasan en ciudades en las que la presión municipal sobre propietarios

que permiten que sus edificios estén en ruinas, y hay muchos, es mínima. Pasa con administraciones en las que no salta ninguna alarma cuando la policía local tienen que ir muchas noches a casa de un anciano para auxiliarlo porque se ha caído y nadie puede ayudarlo... y se podría seguir.

No es bueno hacer política con una tragedia pero quizás la de Villa Valencia se hubiera podido evitar. Claro que con políticos dados a la resignación, no me extraña que «pasen estas cosas».