Baltar y el Ourense

Rubén Nóvoa S

OURENSE

i entre las frases «as expectativas son moi malas. Digo sinceramente que isto chegou xa onde non se pode ir máis» y «Ao Ourense hai que deixalo ir morrendo» pasaron más de cinco años es que algo no cuadra. Ambas sentencias de muerte futbolística son de José Luis Baltar, presidente de la Diputación, y se refieren a la situación agónica del equipo de fútbol representativo de la provincia. Si el 28 de septiembre del 2006 el equipo había llegado de la mano de Quino Muñoz a una situación de no retorno, por qué cada temporada desde entonces se han seguido dilapidando fondos públicos del Concello (sí el BNG también ha contribuido a gastar dinero de todos en un proyecto que Baltar ya dio por finiquitado en el 2006 y otras cuantas veces más desde entonces) y de la Diputación.

La amenaza del presidente provincial suena esta vez más creíble que nunca. Está al final de su carrera y parece que no le temblará el pulso a la hora de ejecutar sus palabras. Ya lo ha hecho con el Patronato Provincial de Turismo y con la ayuda a Expourense. Además, las diputaciones y sus gastos superfluos están cada vez peor vistos en tiempos de vacas flacas. Desde aquí, y por respeto a los sufridos parroquianos que aún continúan peregrinando cada quince días a O Couto, le pediría que no jugase más con su ilusión. Que lo que tenga que ser que sea, pero que no vuelva a pronunciar el famoso «¡Feito!» al próximo que le presenta un plan de viabilidad para el equipo. Su palabra está en juego.