espués de un año con dos campañas electorales en las que (igual alguno no, por eso el casi todos) los políticos han vendido hasta a su madre para hacerse con un puñado de votos, y después de un año con insultos cruzados casi a diario, van en Petín y cambian el discurso. No es que se hayan relajado, es que han puesto la teoría de la confrontación patas arriba; y el PP ha promovido un homenaje al alcalde, del PSOE. Y lo hace por su «brillante iniciativa» de promoción del municipio que es la fiesta de la freba (que se celebra este sábado). Si me lo cuentan, no me lo creo.
Cualquiera que conozca Petín (y el que no, está tardando) sabe que es sitio distinto; pero esto, esto es cuanto menos curioso en los tiempos que corren. La pena es que no sea la norma, y sí la excepción, lo de reconocer el trabajo bien hecho de los demás. Ya lo dice el himno: «Petín, pueblecito incomparable, nuestro gran Petín». Porque es un gesto incomparable, ya que hoy en día no hay otra iniciativa parecida con la que se pueda cotejar; y grande, aunque (y sobre todo, porque) venga de un lugar con 1.032 habitantes, según los datos oficiales del Instituto Galego de Estatística.
Será el espíritu navideño que ya empieza a aflorar. O será que la crispación está pasando de moda. Que lo de pasarse el día a gritos ya empieza a aburrir. O será que viene a alegrar un poco la semana tan triste que se vive en O Barco. El cielo plomizo no hace más que acompañar el sentir general.