Liderazgos

Miguel Ascón D

OURENSE

ecía hace unos días José Manuel Baltar, presidente provincial del PP, que a Ourense y a Galicia les conviene que PSOE y BNG tengan liderazgos fuertes para hacer una oposición que enriquezca el debate político. Si bien es cierto que lo dijo solo para meter el dedo en las heridas poselectorales de socialistas y nacionalistas, al líder popular no le falta razón. La izquierda gallega navega a la deriva y no parece que les vaya a dar tiempo a convertirse en una alternativa viable para el gobierno autonómico en las elecciones que, con adelanto o sin adelanto, están ya a la vuelta de la esquina.

El desgobierno interno de PSOE y BNG en Ourense reproduce el de sus direcciones a nivel gallego. Los socialistas, con un secretario provincial como Raúl Fernández que ni está ni se le espera en las decisiones orgánicas de calado, carecen de un liderazgo claro y su división quedó patente a la hora de elaborar las listas de las generales. Además, el alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez, que es el único referente de éxito en las urnas en el PSOE, prefiere mantenerse al margen para no soliviantar a los palmeros de Pachi Vázquez. El BNG, por su parte, no cree en los liderazgos provinciales. La capital, que debería ser su motor, no carbura desde hace tiempo y se ha convertido en una rémora para los resultados electorales de los nacionalistas.

Mientras, Baltar júnior, encantado. Él, cuestionado como pocos en sus inicios, ha conseguido consolidar, por ahora, su liderazgo en el PP.