o hace nada. Es lo que le dijo el propietario del perro al padre que paseaba con su hijo, y al que segundos después el can rasgaba una oreja. Y es verdad, no le hizo nada. O al menos nada comparado con lo que podía haber sido. Otra vez a consolarse toca. Podría haber sido peor. ¡Claro que podía haber sido peor! O podría haber sido nada si cuando el perro se acercó a ellos llevase el bozal que le corresponde lucir. Porque un rottweiler es un perro peligroso, y como tal tiene que llevar los dientes de tal forma que no pueda atacar a nadie. Lo dice la ley. Y normalmente (algunas serían discutibles) las leyes están hechas para protegernos. Que si hay un listado con los perros que pueden ser un peligro para el ser humano, es por algo. Que no es un capricho. Que la experiencia ha dicho que así es. Cada uno puede tener como mascota el animal que quiera, al menos yo no voy a opinar (al menos no hoy). Pero acatando las normas. Y las normas son claras. El perro debe ir con bozal. Porque lo que ha sido un susto, tan susto que hubo intervención quirúrgica de por medio, podría haber sido una tragedia. Entonces de poco habría servido decir que el perro es dócil, que no hace nada. Puede ser que no haga nada. Hasta el día que lo hace. ¿Y entonces qué? Lamentarse a toro pasado no sirve de nada. Fue un toque de atención, uno más porque sobrados casos hay ya explicando cómo se las gastan estos bichos, de que los perros peligrosos lo son. Y solo la prevención sirve. Y esta es, que lleven bozal.