La víctima no podía moverse, lo que impidió que pudiese pedir ayuda
04 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Si José Aguilar hubiese podido moverse de su cama quizás hubiera podido salvar la vida. Varios de los especialistas que participaron ayer en las labores de rescate de la víctima del desplome en el número 6 de la calle Villa Valencia aseguraron que este tipo de incidencias no se producen en segundos, sino que suelen dar un primer aviso.
Aparición de grietas, cesión de las vigas y un fuerte ruido preceden en la mayor parte de los casos a los desplomes y pueden ser la señal que permita a los inquilinos salir corriendo o pedir ayuda. En este caso no pudo ser. También es posible que la víctima estuviese dormida y no se percatase del peligro.
La mujer que cuidaba a la víctima había estado con él a las doce de la noche. Lo dejó acostado y preveía volver a verlo, para darle el desayuno, a las ocho de la mañana. Nunca imaginó lo que iba a ocurrir.