Más apoyo para la economía social

OURENSE

02 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Las fórmulas empresariales de la economía social, cooperativas de trabajo y sociedades laborales, tienen una presencia muy baja en Galicia, y en España, salvo algunas magníficas excepciones como la protagonizada por el movimiento cooperativo de Mondragón. Y es una lástima porque es una formula útil y eficiente siempre pero de forma especial en épocas de crisis.

Hace algunos años, en la década de los noventa, sí que fue una vía muy utilizada. En el textil, en el metal, y en otras actividades industriales se crearon muchas cooperativas y sociedades laborales buscando alternativas de viabilidad ante situaciones de crisis empresarial. Proyectos empresariales, unos más grandes y otros más pequeños, que se apoyaron desde las Administraciones y que tuvieron en la capitalización de la prestación por desempleo una de sus formulas básicas de financiación.

La característica fundamental de este tipo de empresas, la identificación entre capital y trabajo, entre ser propietarios y trabajadores a un tiempo, genera ventajas y riesgos. La ventaja más importante es la implicación absoluta de las personas en el proyecto y por ello su capacidad para resistir ante los problemas. Los riesgos siempre han venido de las dificultades propias de la gestión colectiva y, en algunos casos, de la autoexplotación: trabajar más y cobrar menos que en otras compañías convencionales alargando hasta el sufrimiento la vida de empresas no viables.

Pero el principal problema que tienen estas formulas de economía social viene del exterior, y es la falta de apoyo y de comprensión en su entorno y financiero. Los bancos desconfían de ellas, las empresas de su entorno las ven con suspicacia y hasta las administraciones publicas las consideran menos fiables como proveedoras de bienes y servicios.

Viejos prejuicios que lastran las enormes posibilidades que tiene esta fórmula que permite aprovechar la experiencia acumulada por las personas y que con un bajo nivel de financiación son capaces de generar actividad y dar empleo. Ahora que se habla tanto de impulsar el espíritu emprendedor, aquí hay un enorme nicho de actuación en el que se deberían volcar más las administraciones dando una oportunidad a personas experimentadas, en muchos casos de edad madura, que tienen dificultades para volver a tener una oportunidad de empleo.