Llovió y nevó

Cándida Andaluz A

OURENSE

l final va a ser cierto y la lluvia y la nieve todo lo cura. Los incendios, las algas tóxicas de los embalses y el futuro de Manzaneda no fueron culpa de las malas gestiones, ni del abandono del rural ni del no aprecio (casi desprecio) del medio ambiente. Porque es verdad: fue cambiar el tiempo y todos con buena cara. Las cianobacterias empiezan a extenderse para desaparecer -al mismo tiempo que lo harán las voces que anunciaban grandes concentraciones de protesta-, los incendios ya no suman hectáreas -ahora únicamente los colectivos ecologistas ven más allá y hablan de las consecuencias- y a Manzaneda llegó la nieve en pequeña escala, acompañada de anuncios de posibles inversiones. Lo peor de todo esto es que la climatología es cíclica. Y tras el otoño tardío vendrá el invierno al que seguirá la primavera. Y seguramente antes del verano del 2012 empezarán a sonar las voces de alarma: la nieve ya no vestirá Manzaneda y habrá que buscar alternativas de negocio; los embalses por falta de lluvia iniciarán sus procesos naturales de descomposición y los terroristas del monte se divertirán repartiendo cerillas en una rural propicio para la propagación de las llamas. Por eso toca ahora la reflexión. Porque pasada la urgencia y despejado el monte todo parece más claro. Las decisiones del otoño y el inverno serán cruciales para que el año que viene no volvamos a vivir uno de los finales de verano más desastrosos y catastróficos para el rural ourensano.