De nuevo, querido José Luis Baltar, presidente de la Diputación, me inspiras unas líneas. Y no es para felicitarte (con 10 días de retraso) por tus bien llevados 71 años. Ni tampoco porque ayer la Federación nacional de asociacións de concellos con centrais hidroeléctricas de España, que engloba a más de mil concellos de todos los colores políticos, te haya nombrado, por unanimidad, su presidente. Aunque imagino que te llovieron felicitaciones por ambos motivos, la razón de mis líneas no van por ahí aún congratulándome de que sigas como un buxo y que en España te reconozcan como líder. Hoy quería decirte que ayer noté tu ausencia en la foto oficial de la presentación de candidatos. Y eso me alegra. Porque es un ejemplo más de que de la política, como del tabaco, es mejor retirarse poco a poco. Seguro que tienes una perfecta hoja de ruta trazada hasta llegar a la placidez de una jubilación que no es, como algunos (quizás deseosos de verte fuera) interpretaron tu reciente abandono del magisterio. No estás en la foto de la candidatura del PP al 20-N y eso quiere decir que vislumbras que hay vida más allá de la política y que nadie es imprescindible. Lo vas dejando con señorío y con clase. ¿Cómo, de otra forma, se puede llamar a ese ejemplo de tolerancia al no decir ni mú de la presencia en la lista del Senado del buen alcalde de Leiro al que hace dos telediarios habías laminado de la Diputación? Ojalá quien te sucedió en la presidencia del PP te imite también en eso, en la altura de miras, en tender puentes, en estrechar todas las manos y en pensar más en triunfos colectivos que en revanchas personales (¡acuérdate del «alcorconazo» que sufrió el PP en la capital el 22-M!). La irrupción del regidor de Leiro en las listas y tu ausencia de ayer son un síntoma. El no mezclarte en el barullo de la refriega y dar testimonio de que, también en política, la unión hace la fuerza, imagino que es tu mejor aval para salir, como mereces, por la puerta grande.