07 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
Cuatro mil tazas previstas y, a media hora de abrir la taquilla, el aluvión de gente que continuaba llegando presagiaba que no iban a ser suficientes. «A este paso a xente terá que beber facendo cunca coas mans», ejemplificaba de manera graciosa (tratando de ocultar agobio, que era fiesta) una de las coveiras de la organización de la festa das covas de Vilamartín. Gente de todas las edades y de todas las procedencias (había mucho foráneo, como atestiguaban los autobuses y las decenas de tiendas de campañas) visitaron todas (o parte) de las casi cincuenta covas que abrieron sus puertas este año. Entre ellas, la secretaria de Estado para la Igualdad, Laura Seara, encantada de conocer «unha tradición tan viva».